#112 Sobre Boston, Mazzulla, el triple y la metástasis
Los Celtics están 0-2 tras ir ganando por 20 ambos partidos. ¿Es momento de hacer saltar las alarmas?
Los Boston Celtics están 0-2 abajo en una serie de playoffs. El campeón, el favorito del Este, el equipo de Joe Mazzulla ha perdido dos partidos consecutivos en el TD Garden tras ir 20 arriba ante los New York Knicks y está prácticamente en la lona. Hablemos de ello.
Yo tenía preparado un artículo para hoy sobre las victorias visitantes en los playoffs (0-6 ahora mismo) pensando en que Boston iba a aprender de sus errores, a evitar una segunda derrota seguida. Y aquí estoy, escribiendo bien entrada la noche, con un nudo en la garganta tras haber visto a mi equipo transformarse en una sombra de lo que llevaba 20 meses siendo. Peor aún, tras haber visto a mi equipo volver a ser el de 2023 y antes. Cuando uno creía que esos fantasmas del pasado se fueron con Marcus Smart y con el anillo del pasado junio, han vuelto. Y lo han hecho a lo bestia: en unas semis, en mitad de una rivalidad histórica y con abismos de no saber encontrar con la tecla.
Primero a los hechos. Boston ganaba por 20 puntos en el tercer cuarto antes de un colapso histórico. Este guion aplica para ambos partidos: el primero, por una constante de precipitación en el tiro y malas decisiones a la hora de generar. El de anoche, menos precipitación y simplemente la incapacidad de meter un tiro abierto — porque los han tenido, y mucho. El problema, en ambos casos, ha sido la carencia de soluciones al mismo problema. No entra el triple, ¿ahora qué hacemos? Ayer twitteé “No creo que sea culpa de Mazzulla que fallen triples abiertos” tras un triple desde la esquina de Tatum, uno de 90 grados de Jaylen y otro en perpendicular de Horford, todos en el último cuarto. Y ahora hablaremos de Mazzulla, tranquilos.
Dos veces seguidas has tenido a los Knicks 20 puntos por debajo (73-53 ayer a 3:12 para el final del tercer cuarto, 75-55 a 5:47 del tercero el lunes) y en ambas han dejado que un equipo que vive de ganar en el clutch, se agarre al partido y llegue vivo al final. La realidad es que Boston no mereció ir 20 puntos arriba en ningún momento, y más viendo como han jugado sus estrellas. Y en los Knicks han aparecido todos: Brunson pese al 15/42 en tiros, y sobre todo los secundarios. Hart, OG y Mikal Bridges han sido los mejores wings de toda la serie, con diferencia. Viven de cogerse a un clavo ardiendo y montar una casa desde ahí, y lo han hecho dos veces, como se lo hicieron a Detroit.
El lunes lo planteé como una anomalía estadística, que lo fue, pero anoche, la presión fue un factor. Boston se olvidó de meter tiros, de jugar a baloncesto. El lunes tuvieron demasiada prisa y ayer la pelota quemaba demasiado con 0-1. Un equipo campeón al que le dio miedo jugar una vez te lo bajaron de 20 a 12 en un parcial instantáneo. El virus ha metamorfoseado de problema de juego a mental, y una vez en la cabeza, lo más probable es que haya una metástasis que llegue a brazos y piernas. Que los tiros no entren, que los pases queden cortos, que la defensa llegue tarde a esa segunda ayuda a Mikal Bridges. Que Tatum decida hacer el tonto en la última jugada.
No me voy a centrar únicamente en los triples porque no son el único problema de estos Celtics. Si bien en el primer partido se eligen mal los tiros y se abusa del triple como opción exclusiva, sin alternativas, ayer no es así — y de hecho, se busca más la pintura cuando las cosas van mal. Boston ayer, en el cuarto periodo tiró 13 veces de dos (3/13, 3/10 en la pintura) y 11 desde el triple (2/11). Lo amplío a toda la segunda parte: 5/19 en el triple y 10/24 en tiros de dos, y eso es contando los dos triples de Pritchard. Cuando Boston se puso por debajo (87-86) los Celtics tiraron dos dos cuatro veces, y ningún triple. Para entonces ya era muy tarde porque la situación era terminal.
Y evidentemente los focos han ido a Mazzulla. El entrenador es la mente detrás de este sistema de baloncesto matemático que ha llevado a Boston a ganar 68, 80 y 65 victorias en tres temporadas consecutivas, con un anillo y a un partido de otras finales (los Nuggets nos fumaban en 2023, seguro). Y cuando los triples no entran, solo se mira a Mazzulla como si fuera el responsable de que no entren. Como si Tatum no hubiera fallado 15 en dos partidos, Jaylen otros 14 o Derrick White 19 (!!). Solo Porzingis (1/1) y Pritchard (5/14, 35.7%) superan el 30% en el triple. Ellos son igual de responsables: Tatum falla la última, Jaylen se inventa un mid-range. Eso no es del entrenador
Creedme que el plan de Mazzulla no es tirar triples por el mero hecho de tirarlos: hay una idea detrás que ha funcionado. El plan es conseguir el mejor tiro y no hay mejor que triple en esquina liberado, por valor y facilidad, o que un triple en las alas. Son los tiros que más se entrenan en la NBA, os lo prometo. La crítica sigue. ¿No hay alternativas? No es cierto. Decir que no las han aplicado es más acertado, pero no hay que ir muy lejos para verlas. A Orlando se le gana tirando menos de 37 triples en cada partido (el promedio de Boston son ~50). De los ocho partidos con menos triples tirados de Boston este año, cinco fueron en la serie ante los Magic.
No estoy para nada defendiendo a Mazzulla, al que hay mil cosas que criticarle. Tiene que saber cuándo parar el partido si te remontan, o si estás siete minutos sin meter puntos, tiene que saber dibujar jugadas para puntos fáciles, como el mate de Tatum, tiene que pedir tiempo muerto si el último ataque se estanca (explicó el porqué, no me convence). Pero no podemos fallar mil triples liberados y decir que la culpa es de Mazzulla. Los jugadores son los que pueden decidir si tirar o seguir adelante, no hay deporte donde el deportista tenga más control que en la NBA. Mazzulla dibuja un plan, pero los jugadores son los que lo ejecutan o no. Bien o mal. Fallar un triple abierto es del jugador siempre.
¿Qué puede hacer Mazzulla? Preparar un plan B. Preparar una alternativa que llevar a cabo si los triples no entran, otra vez — que puede ser. Pero no puedes cambiar por completo el plan en mitad de una serie de playoffs, porque llevas meses trabajando esto. Pierdes con tu idea, con tu plan. Con tu identidad. Y porque las sensaciones son horribles, pero no has estado tan lejos con esta versión lamentable de Jayson Tatum y Jaylen Brown. Si queremos criticar a alguien, a ellos dos deberían ser la diana, sobre todo JT. En ataque no se ha presentado a jugar todavía.
No es que los Knicks hayan merecido ganar los dos partidos, es que Boston ha merecido perderlos. Y aun así, con toda la debacle histórica, la crisis institucional y el final del mundo, ha perdido por tres puntos (en prórroga) el primer partido y por uno en el segundo.
Píldoras para el optimismo
Esto no es como Miami 2023. No realmente. Aquellos Heat sí que fueron superiores claramente a Boston en el global de los dos primeros partidos, sobre todo en el primero, que nos pasan por encima en el tercer cuarto (46-25). No es tan colapso ofensivo, porque Boston sigue anotando, sino defensivo. En el segundo sí que nos remontan en el clutch, pero ellos mandaban en la primera parte y al final no metemos una canasta ni queriendo, pero creo que son series diferentes. En ningún momento Boston se olvida de jugar tanto como en estos dos partidos.
Ya saben remontar un 0-2. En 2017, en primera ronda, los Celtics decidieron perder los dos primeros partidos ante Chicago en casa (tras la muerte de la hermana de Isaiah Thomas). Boston ganó los siguientes cuatro metiendo a Gerald Green de inicio. En aquel equipo estaban Al Horford y Jaylen Brown (y Brad Stevens en el banco). En aquellos Bulls estaba Cam Payne. Los equipos que han arrancado 0-2 en casa, desde 1984, están 4-20 (no cuento 2020 al ser la burbuja), el último en 2021. Y ganar fuera es lo más normal en esta NBA.
En 2022, con los Celtics 2-3 y el sexto jugándose en Milwaukee, hice mi famoso discurso (y sirvió). Hoy todavía aplica.