#201 Sobre perspectivas, fracasos, Mazzulla y el verano de los Celtics
La vida es una cuestión de perspectivas, casi siempre. Uno cree que es feliz cuando tiene novia y resulta que ver a tu equipo ganar te llena más; o al revés, piensas que la universidad es lo peor del mundo, estrés, exámenes y luego sales al mundo laboral y solo quieres morirte. La vida es cuestión de perspectivas, el deporte también, y esta temporada de los Celtics, la que acabó la noche del viernes, es otro ejemplo. Toca hablar de ello, del final, del proceso y cómo hemos llegado hasta el día de hoy, habiendo dejado pasar 24 horas. Intentar sacar conclusiones en caliente, sobre todo tras una derrota dura, es algo que no me gusta hacer, principalmente porque uno está más enfadado que otra cosa.
Si en octubre nos dicen que estos Celtics caen en un séptimo partido de primera ronda sin Jayson Tatum, firmamos todos. Suena realista, y al final, es un año de transición. Pero el contexto importa, y si hace una semana con 3-1 arriba te dicen que vas a perder la serie, admites que es un fracaso. Duele por las formas, por el rival, porque otra vez caes. Duele porque es un colapso histórico, perder un 3-1 en casa ante uno de los eternos rivales que no te ganaba una serie desde 1982. Duele porque creías, porque te hicieron creer, y te has llevado un varapalo de proporciones épicas. Philadelphia fue mejor, se mereció ganar y le van a pelear a los Knicks la serie. Pero dicho eso, hoy hay que hablar de Boston. Y para hacerlo, hay que ir al verano primero.
Yo no creí en este equipo, sinceramente, y qué equivocado estaba. En agosto fui muy claro, y si bien nunca me postulé a favor del tanking (aunque llegué a considerarlo), tenía claras las limitaciones de esta plantilla. Tu pivot titular viene de la G-League, su suplente también es un descarte de Minnesota. Baylor Scheierman, Jordan Walsh y Josh Minnot se repartieron la titularidad y Sam Hauser era importante para que el sistema funcionara. Un equipo donde Hugo Gonzalez era pieza de rotación y que dependía del acierto de un Jaylen Brown sideral, del nivel de acierto de Derrick White y Payton Pritchard y la defensa. No suena como la receta para aspirar al anillo, y así parecía los primeros compases de la temporada.
El 0-3 inicial fue duro, pero también fue seguramente el punto más bajo del año. Caes ante Knicks, Pistons y Sixers (tres semifinalistas, por cierto). En el primer mes de competición te gana Utah y Brooklyn, aunque noviembre representa los primeros brotes verdes. Jordan Walsh se convierte en titular con Pritchard, White, Jaylen y Queta y tras arrasar en California, empiezas 2026 23-12. Una derrota de los Knicks te pone segundo (!). ¿Cómo hemos llegado aquí? Principalmente porque Cleveland, Orlando, Atlanta o los propios Knicks no están rindiendo al nivel esperado. El Este era tan dramático que los Raptors estuvieron segundos, y Boston, por historial, haber estado ahí y porque el resto parecían peores, fue el favorito para muchos. Si hubieran ganado 46, la expectativa se acercaría más a lo que eran estos Celtics realmente.
Dicho esto, eran claramente el favorito ante Philadelphia, eso es innegable. Tenía que ganar la serie, sobre todo cuando te pones 3-1 y tienes dos partidos más en casa, pero no ha pasado. Y eso no se debe olvidar.
Protege el factor pista
Tras la derrota en Toronto, en el sexto partido, con el histórico triple de RJ Barrett, Donovan Mitchell repitió un mantra una y otra vez en rueda de prensa: “protect home court”. Proteger el factor pista en español. Los Cavs sabían que el séptimo iba a ser en Ohio, y lo ganaron (4-0 en casa, 0-3 en Canadá). La mayoría de los equipos que han superado la primera ronda han sabido proteger el factor pista... Boston no.
En la era Mazzulla (2023-hoy), Boston ha jugado 32 partidos de playoff
s en casa, el que más. Ha perdido 13 (19-13, 59.4%), incluyendo dos séptimos partidos ante Miami y Philadelphia. Es el undécimo mejor récord. Al mismo tiempo roza el 70% fuera de casa (17-8) incluyendo victorias en Miami en un séptimo o Philadelphia con 2-3 en la serie, victorias históricas. El récord en casa es un problema, por supuesto, pero es un caso sistémico en la NBA. Desde que se celebró la burbuja, no hay temporada NBA donde el local llegue al 60% en playoffs. Al contrario, antes había pasado en 13 de las primeras 18 temporadas del siglo sin contar el año del COVID, sin factor pista. El efecto de jugar como local ya no es lo mismo que hace una década o 30 años.
Eso no quita que sea imperdonable, estuviera o no disponible Jayson Tatum para jugar esos partidos, haber perdido contra Atlanta, Cleveland o dejarte remontar dos veces 20 puntos ante los Knicks. Philadelphia ha ganado 13 partidos de playoffs desde 2023 y cinco (!) han sido en Boston donde están 5-3 (y 2-4 en casa). De las 13 derrotas, tres han sido por una posesión y en ocho de ellas Boston no ha llegado al 30% de triples pese a tirar casi siempre por encima de los 40. Una receta directa al fracaso en el TD Garden. Y eso nos lleva a hablar directamente del siguiente protagonista, el principal esta temporada, y el autor de la estrategia que ha dejado a Boston otra vez lejos del anillo.
¿Qué pasa con Joe?
Tema Joe Mazzulla va al margen, y sirve para hablar de la serie. Es innegable que el entrenador de los Celtics es responsable importante de la derrota, como sucedió el año pasado ante los Knicks. Que Nick Nurse, en 2026, le ha ganado la batalla táctica y que ha tardado demasiado en ajustes que se vieron que funcionaron. No usó la zona hasta el séptimo partido; no probó el small-ball hasta la segunda parte del séptimo partido, y sin tu mejor jugador para hacerlo; no usó a Hugo hasta el séptimo partido. La lista es larga, y lo peor es que cuando todo funcionó y te pusiste a un punto, volvieron los fantasmas del pasado. Los del triple, los del clutch, los de no saber ganar en casa en playoffs.
Boston, desde que Joe se sienta en la silla principal, vive y muere en el triple. Este año, con Jaylen como epicentro y Pritchard dando otro paso adelante, la dependencia era menor que otras temporadas (el ratio de triples era de 46.7, la cuarta cifra más alta de la liga, cuando vienes de un 53.7 el año pasado). De hecho, los Celtics han sido todo el año el quinto equipo que más ha tirado de la media distancia. ¿Por qué en los playoffs han vuelto a tirar más de la mitad de los tiros desde el triple, especialmente cuando no han entrado? Falta de alternativas a tiempo, dejar de hacer lo que funcionó en temporada regular y no saber controlar el partido son sus tres principales debes en la serie.
Mazzulla es el principal culpable de que los Celtics hayan quedado segundos en el Este. Su capacidad de controlar hasta el más mínimo detalle y exprimir una plantilla bastante más limitada de talento de lo que el récord demuestra ha sido el principal argumento para pensar que Boston podía competir con cualquiera. La verdad era muy distinta, porque ni siquiera en temporada regular los Celtics compitieron de verdad ante los equipos que van a pelear el anillo: 1-3 ante Detroit y Knicks, 0-2 ante Spurs, Wolves (y Nuggets, RIP), 1-1 ante los Thunder con Tatum disponible y solo sacaron récord positivo contra los Lakers, 2-0. Incluso contra los Sixers, supuesto equipo de play-in, el récord fue de 2-2.
Boston arrasó contra la clase media y baja del Este y Oeste, y se aprovechó de que Orlando, Atlanta, Philadelphia o incluso Cleveland y Knicks no supieron tener dos meses seguidos buenos. Irregulares a más no poder. Pero esa segunda posición era irreal viendo el talento de la plantilla, que jugó por encima de sus posibilidades hasta el último partido de temporada. Ese ha sido el problema final: que por el nivel mostrado, se creó una ilusión que nunca debió existir. Boston nunca fue tan favorito como prensa o Las Vegas apuntaba, o nunca debió haberlo sido, y avisé antes de playoffs. Pero pensar en echar a Mazzulla me parece cortoplacista y sobre todo, complejo. ¿A quién traes que sea mejor que Joe?
¿Y Jaylen?
Con la mayoría de jugadores me pasa lo mismo que con Brad. Las decisiones en caliente no suelen traer buenos resultados. Con el tema de traspasar a todos, algo que se leerá en redes sociales de aquí a junio cuando Brad Stevens haga su primer movimiento antes del draft, quiero mantener la calma. Mantengo la premisa de que todos son transferibles menos Jayson Tatum, y aquí el gran nombre, el más señalado, es otra vez Jaylen Brown. Por suerte para mí, que no tengo que escribir 1400 palabras más, del tema JB mantengo cada línea que dejé publicada en enero sobre su salida. Por un tema monetario, es inviable competir a corto plazo con los dos Jays en el mismo equipo, simplemente porque cobran demasiado.
#184 Por qué toca mover a Jaylen Brown (aunque odie hacerlo)
El nuevo convenio colectivo ha cambiado las reglas y Brad Stevens no puede mirar hacia otro lado. Y qué mejor momento que hacerlo este verano, después de haber jugado la mejor campaña de su carrera.
¿Qué hacemos con él? Ya se ha pedido que venga Giannis Antetokounmpo, y tengo dudas. El griego es mejor que Jaylen Brown, innegable. También más mayor y con un historial de lesiones más largo, y eso sin tener en cuenta que no te solucionaría para nada el tema salarial, que para mí es el principal problema a medio/largo plazo. No estoy cerrando la puerta, ni mucho menos, pero confío en Brad Stevens para que tome la decisión correcta. No solo con Brown, también con Hauser o White, o con los jóvenes Walsh, Scheierman o Hugo González. Cada jugador tiene su propia historia y Brad tendrá que tomar decisiones.
Otro día, si queréis, hablamos del plan de Boston para la agencia libre aunque Denis ya ha hecho un vídeo que lo explica bastante bien:




