HISTORIA NBA | La década de los 90: Y entonces, Michael Jordan
Es imposible hablar de los noventa sin un monográfico sobre MJ. Títulos, premios, idas y venidas. Teorías, personaje y la leyenda, todo le convierten en alguien inigualable.
Hoy sigue una serie de artículos sobre la historia de la NBA, aprovechando la pausa del All Star y que estaré de viaje. Repasaré década a década lo que ha sucedido en los 80 años que lleva la NBA vigente.
Esta es la historia de Michael Jeffrey Jordan. Conocido mundialmente como Michael Jordan o por uno de sus muchísimos apodos, desde Mike o Air Jordan hasta His Airness, Black Jesus o simplemente MJ, Jordan es para muchos el mejor jugador de la historia del baloncesto, el mejor que ha pisado una pista NBA o cualquier otra competición. Y su parte como jugador es tan solo una fracción de lo que representa Mike para el deporte.
Seis veces campeón con sus seis MVPs de las Finales, cinco MVPs de temporada regular, 14 veces All Star, 10 veces All-NBA 1st Team, Rookie of the Year, primer jugador en ganar el Defensive Player y el MVP la misma temporada (1988). La lista de premios de Michael Jordan es la más extensa en la historia de este deporte, en la NBA y fuera de ella (campeón NCAA, dos veces oro olímpico con Estados Unidos). Porque el repertorio de galardones individuales sigue.
Pero su verdadero logro es, ademas de haber convertido el baloncesto en un deporte global y la NBA en un fenómeno de masas, haber trascendido más allá de la pista. Porque el dorsal 23 es Jordan, porque su logo y su marca han llegado al futbol, fútbol americano, carreras de coches o incluso a la gran pantalla con los Looney Tunes en la famosísima Space Jam (la primera, la buena).
Michael Jordan es, ademas de uno de los mejores jugadores (si no el mejor) de la historia, el momento donde cambia todo.
El camino al Dorado
Drafteado con el pick #3 por los Chicago Bulls, Michael Jordan llegaba a la NBA en 1984 con un palmarés a la altura de muy pocos. Habiendo ganado el titulo universitario con un game winner en su primer año, habiendo sido premiado como jugador del año ese mismo 1984 y formando parte del mejor quinteto en sus dos últimos cursos en North Carolina. Por delante de Jordan salieron elegidos dos interiores, Hakeem Olajuwon rumbo a Houston y Sam Bowie por los Blazers. El nigeriano ganaría dos anillos en Texas, pero Bowie ha sido considerado por muchos el mayor error en la historia del draft de la NBA.
Su llegada a la NBA fue un golpe de efecto para la competición, que vivía el apogeo de la lucha entre Larry Bird y Magic Johnson, entre Boston y Lakers. Mientras las dos franquicias más grandes de la competición se jugaban el anillo, Jordan surgía como una sensación global en Chicago y en el resto de pabellones, que veían como flotaba en el aire anotando canastas inverosímiles por encima de los mejores cincos de la NBA. Michael Jordan es el primero en jugar de manera constante por encima del aro midiendo menos de dos metros (198 cm según la propia NBA).
Y el espectador se enamora. En su primera temporada convierte a los tristes Bulls en equipo de playoffs, cayendo ante los Bucks en primera ronda 3-1. Se lleva el galardón al mejor novato, ademas de ser All Star y participar en el concurso de mates. David Stern entiende la importancia de MJ y desde el primer día, apuesta por él. Los Bulls pasan a ser un clásico en televisión nacional, en jornadas especiales como Navidad o MLK, y en breve, el mundo entero iba a conocer a Jordan. Por desgracia, su segunda temporada la pasa alejado de las pistas casi en su totalidad: 18 partidos en total y con limitación de minutos.
Los Bulls consiguen entrar a playoffs con un mísero 30-52, uno de los peores récords NBA que ha clasificado a post-temporada en la historia. Por suerte, Jordan volvió para la primera ronda ante Boston y dejó una de sus mejores actuaciones vistas: 63 puntos en el segundo partido de la serie, récord vigente en un partido de playoffs, tras haber anotado 49 en el primero y con un promedio total de 43.7. Los Celtics barrieron la serie, pero Bird dejó una cita todavía histórica: “Hoy vi a Dios disfrazado de Michael Jordan”. Ahora sí, estaba entre los mejores de la NBA.
Desde su tercera temporada, Jordan fue el máximo anotador de la NBA cada año a excepción de 1995, cuando volvió a mitad de curso. En 1987 se fue a mi 37.1 puntos, la mas alta de la historia si no tenemos en cuenta a Wilt Chamberlain, pero otra vez los Celtics, en su última gran campaña, barrieron a Jordan. Acabada la dinastía verde de Larry Bird y compañía, se abría una ventana de oportunidad para los Bulls de dominar la conferencia Este; el único problema, los Bad Boys. Porque si alguien quería reinar en el Este más que Jordan eran los chicos malos de Detroit.
Entre 1988 y 1990, Jordan fue sin ningún tipo de duda, el mejor jugador de la NBA. Solo consiguió un MVP, en 1988, pero los Bulls se convirtieron en un equipo capaz de luchar por el anillo. Por primera vez la Chicago de Jordan pasaría de primera ronda tras vencer en Cleveland en un quinto y definitorio partido. Superada la primera piedra, quedaba el nuevo rey del Este, los Detroit Pistons. Y por tres años seguidos, Detroit venció a Chicago por el camino.
Cada temporada se acercaban un poquito más. Porque en 1988 fue un 4-1 en semifinales de conferencia, en 1989 fue un 4-2 en las finales del Este y para 1990, ya con Phil Jackson en el banquillo, un 4-3 en un séptimo disputado en Michigan. Las cosas tenían que cambiar en Chicago para poder superar a Detroit. Isiah Thomas, Joe Dumars, Bill Laimbeer, John Salley o Dennis Rodman usaban todas las armas disponibles para frenar a Jordan, y frenado el #23, Chicago se quedaba sin ideas.
Pero Jordan siempre tenia una solución para todo.
El primer three-peat
El juego que Detroit proponía era demasiado físico para los Bulls, que no podían aguantar el tono ante los Bad Boys. Y para solucionarlo, debían cambiar el nivel físico de la plantilla de Chicago. Al lado de Jordan, en 1991, el equipo contaba con piezas como Scottie Pippen, Horace Grant, John Paxson o Bill Cartwright y todos ellos, liderados por Mike, pasaron el verano en el gimnasio. El primer punto era ser más intenso que Detroit.
El segundo, importante, era conseguir el factor pista. Los Pistons habían dominado la temporada regular los últimos años asegurando un posible séptimo partido en casa; para 1991, los Bulls quedaron primeros del Este con cinco partidos de ventaja sobre Boston y 11 sobre Detroit. Con 61 victorias se aseguraron el mejor récord de la NBA incluso.
Y tercero, empezar a poner en práctica el triangulo ofensivo de Phil Jackson. Un sistema de ataque con tres jugadores involucrados en el lado fuerte de la pista, uno de ellos en el poste bajo, para sobrecargar el peso del juego. Y de ahí, juego de movimiento y pase entre los jugadores que tienen un sistema automatizado. Se trata de un modelo que favorece el colectivo por encima de las individualidades, algo sorprendente contando con Jordan en el equipo, pero los Bulls de 1991 fueron los mejores hasta la fecha.


