¿Qué equipo de fútbol es cada franquicia NBA? (parte I)
Todos nos hemos preguntado alguna vez si nuestro equipo realmente es el Real Madrid o se parece más a West Bromwich Albion. Hoy vengo a responder esa duda.
Alguna vez nos ha pasado a todos. Hablas con un colega, con un familiar; le dices que esta noche vas a ver un partido de NBA, que juega tu equipo y cuando le dices que eres de los Super Sonics de turno, te contesta. ¿Y eso qué sería, como el Madrid de fútbol? Y claro, te quedas con cara de no saber qué decirle porque en realidad, te has parado a pensar muchas veces cuál sería el equiparable a tu franquicia NBA, pero tiene que ser un equipo de fútbol que te caiga bien. No va a ser el Chelsea, por ejemplo, por inventarme uno.
Tranquilos, hoy vengo a solucionar ese problema que tenéis. Porque hoy os traigo la lista definitiva de qué equipo de fútbol es cada franquicia NBA, primera parte. Un recorrido por la historia del baloncesto americano y del fútbol en su mayoría europeo para intentar encontrar paralelismos entre dos deportes que tienen más relación de lo que la gente cree. Contenido mucho más interesante, por ejemplo, que cualquier crítica que pudiera hacer al All Star de la NBA, porque ya lo hice el año pasado, el otro y dos más atrás.
Es importante que recordéis que he elegido algunos motivos, pero que hay otros para relacionar a cada franquicia con otro equipo de fútbol. Son los que yo he seleccionado, y si tenéis ideas mejores, los podéis dejar en comentarios (aunque algunos los he tenido que guardar porque igual encajan mejor con los Heat, o Warriors, o Sixers, que aparecerán en el segundo artículo). Y sin más dilación, ¿qué equipo de fútbol es tu franquicia NBA? Perdón y gracias.
LOS ANGELES LAKERS - REAL MADRID
Es la más fácil de todas, con diferencia. El Real Madrid es el equipo más famoso del planeta y los Lakers son el equivalente en la NBA, punto. Son un conglomerado de estrellas que ganan o bien se la pegan a lo grande, pero que casi nunca hacen las cosas a medias. El que más Champions tiene con el (segundo) que más anillos tiene. Mercados masivos en su continente y visibilidad global que atraen a patrocinadores de primer nivel. Ambos tienen una historia cargada de momentos icónicos y leyendas que trascienden generaciones, desde Di Stéfano y Mbappé hasta Kobe y LeBron.
Sus colores, aun simples, y escudos son símbolos reconocibles al instante, y el estadio siempre estará lleno sin importar el nivel del equipo, ya sea por aficionados locales o turistas dispuestos a ver por primera vez al equipo de sus amores, o la estrella de sus sueños. Todo lo que tocan se convierte en espectáculo y todo lo que pierden genera titulares durante semanas, porque siempre son candidatos a ganar (aunque deportivamente no…). Son aspiracionales para cualquier jugador: fichar por ellos significa estar en la élite absoluta y tener acceso a la gloria instantánea.
Y, claro, ambos coleccionan títulos como si fueran cromos, demostrando que la grandeza no se improvisa, se construye y se mantiene con dinero, talento y ambición sin límites. Por cierto, ya escribí largo y tendido sobre la comparativa entre Jerry Buss y Florentino Pérez, dos genios en lo suyo:
ALTERNATIVAS: no hay
LA CLIPPERS - ARSENAL
Los Clippers son el Arsenal de la NBA. Podía haber ido a lo fácil y hablar del Manchester City o del PSG, por la riqueza del dueño, pero seamos sinceros, Guardiola y Luis Enrique han ganado la Champions en los últimos años y Ty Lue todavía no en Los Angeles.
Ambos comparten ciudad, estado o país con un gigante histórico y siempre están a la sombra: los Clippers detrás de los Lakers (y de Warriors en el estado de California), el Arsenal detrás del Manchester United o Liverpool a nivel nacional, y recientemente del Chelsea (según la época) en Londres. Nunca han ganado el máximo título, NBA y Champions, a pesar de tener plantillas llenas de estrellas y grandes nombres que prometen y rara vez cumplen vestidos con su camiseta. Eso sí, es irse y todos ganan más de lo que hacen en North London: Henry, Cesc Fábregas, Ashley Cole, Van Persie. Solo falta que James Harden gane el anillo este año, te imaginas.
Sus estadios modernos y llamativos son símbolos de aspiración, pero no bastan para borrar la sensación de “segundones” en su propia ciudad. Ambos tienen entrenadores caros y mediáticos, fichados para generar respeto y credibilidad, aunque el éxito máximo se les resista pese a la plantilla. Y, por supuesto, dueños con bolsillos ilimitados que están dispuestos a invertir lo que sea (legalmente o no), pero que tampoco logran cambiar la narrativa histórica: mucho dinero, mucho ruido, pero nunca ser el rey absoluto. Compro hasta los Invencibles con los Clippers del Lob City si hubieran ganado algo en Los Angeles.
ALTERNATIVAS: Atlético de Madrid
DETROIT PISTONS - INTER DE MILAN
No se trata solo de historia, sino de reputación y eras de gloria que parecen lejanas, y que han vuelto: ambos han levantado el trofeo más importante, sí, pero hace demasiado tiempo para un equipo de su nivel e historia. Y desde entonces la grandeza ha sido intermitente. El Inter y la ciudad de Milán tienen todo aquello de lo que presume Detroit, y más allá: identidad industrial, tradición y épocas de gloria que todavía marcan a la afición, que sueña con más.
En Milán, la rivalidad eterna con el Milan y el dominio intermitente en la Serie A; en Detroit, la era de las Bad Boys en los 80 y los primeros 90, con Isiah Thomas como símbolo contra Chicago, y las históricas finales de 2004 contra los Lakers. El Inter ganó tres Champions en su historia y los Pistons tres anillos, pero para muchos, su grandeza queda siempre a la sombra de gigantes contemporáneos que marcan la agenda: Milan, Juventus, Bulls, Lakers. Eso y una sensación constante de “casi” que acompaña a su identidad.
Tanto en Milán como en Detroit, las estrellas vienen y van, algunas brillan durante un par de temporadas, otras se van a equipos más grandes y se convierten en leyendas en otro lado. Entrenadores, estrellas y directivos caros llegan con la promesa de recuperar la gloria, pero la consistencia nunca termina de llegar, sobre todo cuando rechazan esa identidad defensiva. Y sus estadios, al menos el histórico, son templos clásicos del balompié y del baloncesto, símbolos de tradición, de orgullo local, pero no de dominio absoluto a nivel continental o nacional.
ALTERNATIVAS: no hay
CHICAGO BULLS - MANCHESTER UNITED
Esta es la más fácil de todas, tanto por colores como por historia y popularidad global. Los Bulls son el Manchester United de la NBA. Los 90 fueron su era dorada a nivel global: seis anillos para Chicago, varias Champions y dominio absoluto en Inglaterra para los Red Devils, con Michael Jordan y Sir Alex Ferguson como leyendas que eclipsan a cualquiera que les siga. Ambos visten de rojo y su imagen es reconocible en todo el planeta: camisetas, logos y estadios son iconos del deporte, más por lo que representan en el pasado y la historia, que por el espectáculo presente, pero por algún motivo, siguen siendo grandes.
Más allá de la historia, la última gran temporada de ambos se remonta a 2011: los Bulls con Derrick Rose y un equipo competitivo que le peleó al LeBron de Miami antes de caer en la absoluta mediocridad histórica, los Red Devils con Ferguson viendo que era mejor dejarle paso al Barça de Guardiola. Son franquicias que definen su liga, con identidad, tradición y grandes seguidores, pero que cargan con la presión de mantener la grandeza mientras nuevos rivales emergen. Inter, Barça o Bayern han superado al Manchester en Champions ganadas desde su última, y Chicago ha visto cómo Warriors y Spurs se colaban en el top histórico.
ALTERNATIVAS: Ajax de Ámsterdam,
PORTLAND TRAIL BLAZERS - BORUSSIA DORTMUND
Los Trail Blazers son el Borussia Dortmund de la NBA. Un título grande que todavía define su identidad, una cultura reconocible y una relación muy especial con su afición. Portland ganó el anillo en 1977 con Bill Walton como faro. El Dortmund conquistó la Champions en 1997. No son trofeos acumulativos, son hitos que marcan generaciones y que siguen funcionando como referencia histórica décadas después.
Ambos representan mercados apasionados, intensos y orgullosos de su diferencia. Portland no es Los Ángeles ni Nueva York. Dortmund no es Múnich. Pero eso forma parte del encanto. El Moda Center y el Signal Iduna Park comparten esa atmósfera eléctrica, de comunidad, de identidad local muy fuerte. No son gigantes financieros, son clubes de cultura.
Hay otro paralelismo evidente: desarrollan talento y lo convierten en estrella, aunque muchas veces el siguiente paso sea marcharse a un gigante. El Dortmund ha visto salir a Lewandowski, Götze, Haaland o Sancho rumbo a proyectos más poderosos económicamente, donde muchas veces encuentran la gloria final. Portland ha construido equipos alrededor de figuras como Clyde Drexler o Damian Lillard, y ha vivido ciclos donde el talento propio es el eje central, aunque no siempre alcance para dominar.
Compiten, incomodan y, de vez en cuando, rozan la cima. Finales NBA en 1990 y 1992 para los Blazers. Final de Champions en 2013 para el Dortmund. Siempre cerca, siempre peligrosos y atractivos de ver, casi nunca el favorito estructural. Son clubes con historia, tradición y coherencia, pero sin la maquinaria constante de los imperios. Cuando aciertan con una generación, pueden mirar a cualquiera a los ojos. Cuando no, siguen siendo respetados por lo que representan.
ALTERNATIVAS: no hay
NEW YORK KNICKS - SELECCIÓN DE INGLATERRA
Aquí seguramente he hecho trampas, pero los New York Knicks son la selección de Inglaterra de fútbol y su it’s coming home, pero nunca llega a casa. Inventaron el deporte, los Knicks, la NBA como la conocemos hoy y en las islas británicas, el fútbol. Pero en ambos casos, desde hace más de 50 años, la gloria eterna se ha quedado lejos. Inglaterra no gana un Mundial desde 1966, los Knicks no ven el anillo desde 1973, el segundo tras hacerlo tres años antes. Subcampeón de Europa en 2020 y 2024, es lo más parecido a la gloria actual de los Knicks: campeón de la Copa NBA, finalista de conferencia.
Tienen historia, un nombre que les hace favoritos casi siempre, apoyo a nivel global y un estadio único. Y lo más curioso: sus versiones femeninas han logrado lo que ellos no: las NY Liberty (que sí, técnicamente son de los Nets, pero se llaman New York y voy a hacer trampa) han tenido momentos de brillo y ganaron el anillo en 2024. En el fútbol, la selección femenina inglesa ganó dos Eurocopas seguidas (2022 y 2025) y ha sido semifinalista del Mundial las tres últimas ediciones, con una final perdida, mostrando que cuando hay estructura y constancia, los resultados llegan.
ALTERNATIVAS: Tottenham (dueño rico en la ciudad más popular del continente), Arsenal (nunca ganan en Londres)
SAN ANTONIO SPURS - BAYERN DE MUNICH
Los Spurs son el Bayern de Múnich de la NBA. Lo hacen todo tan bien que, por momentos, resulta hasta aburrido. No porque no haya grandeza, sino porque la eficiencia sostenida termina normalizando lo extraordinario. En San Antonio fueron cinco anillos entre 1999 y 2014, con casi dos décadas seguidas de 50 victorias y un modelo de gestión que parecía salido de un manual. Solo seis veces, en esos 19 años de dictadura, no ganaron la división. En Múnich son once Bundesligas consecutivas entre 2013 y 2023 y una estructura que convierte la regularidad en costumbre.
Ambos construyeron dinastías sin necesidad de estridencias. Los Spurs con Duncan, Parker y Ginóbili, bajo la batuta de Gregg Popovich. El Bayern con generaciones que se solapan también en este siglo, desde Kahn, Scholl o Eiffenberg pasando a Lahm y Schweinsteiger, hasta Müller, Neuer o Lewandowski, con entrenadores que entienden el sistema antes que el ego. No dependen de un fichaje galáctico anual, sino de una cultura sólida que prioriza el colectivo. Desarrollo interno, jerarquías claras, vestuario estable. Y ahí surge la pregunta: ¿dinastías o simplemente ganadores permanentes?
Incluso en temporadas de transición, siempre estaban ahí, en semifinales, en finales de Conferencia, en cuartos de Champions. No necesitan el caos para dominar, ni el relato épico para sostenerse.
En mercados relativamente pequeños frente a gigantes mediáticos, ambos han demostrado que la estabilidad institucional puede pesar más que el glamour. San Antonio no es Los Ángeles ni Nueva York. Múnich no es Madrid ni Londres ni París en narrativa global. Pero cuando se trata de ganar, pocos han sido tan constantes. Tan metódicos. Tan fiables. Y sí, a veces, tan previsiblemente eficaces que hasta parece sencillo.
ALTERNATIVAS: FC Barcelona, Manchester United
HOUSTON ROCKETS - AC MILAN
Los Rockets son el AC Milan de la NBA. No por volumen histórico total, sino por un tramo muy concreto en el que estuvieron siempre ahí, discutiendo el trono europeo o el anillo. Entre 1989 y 1995, el Milan jugó cinco finales de la Champions League y ganó tres. Entre 1981 y 1995, Houston disputó todas sus Finales NBA, cuatro en total, levantando los dos únicos anillos de su historia en 1994 y 1995 con Hakeem Olajuwon como referencia absoluta en casi todas ellas. Y por ello, ambos representan un pico concentrado de grandeza.
En el césped, el Milan de Sacchi y luego Capello redefinió el fútbol europeo con una estructura defensiva adelantada, presión coordinada y talento diferencial como Van Basten, Gullit o Rijkaard. Los Rockets de mediados de los 90 construyeron alrededor de Olajuwon un equipo tácticamente sólido, paciente y letal en momentos clave. No eran espectáculo permanente, eran eficacia en el momento exacto. Houston ganó sus dos anillos en la ventana exacta en la que Jordan estuvo fuera de la NBA. No resta mérito, pero sí sitúa el relato en su contexto competitivo. Supieron aprovechar su oportunidad histórica. Y la aprovecharon mejor que nadie.
Por ello también comparten otro elemento contextual importante. El Milan dominó en una era de transición europea, antes del hipermercado global que vendría después. Desde entonces, ambos han vivido etapas de reconstrucción, proyectos ambiciosos y regresos puntuales a la élite sin lograr consolidar otra dinastía comparable. El Milan volvió a ganar Champions en 2003 y 2007, pero nunca recuperó aquella sensación de hegemonía estructural. Houston tuvo la era Harden, finales de Conferencia y una amenaza real a los Warriors, pero sin culminar el ciclo con un anillo.
Son clubes con historia grande, pero concentrada en fases muy claras (tres tramos el Milan, uno los Rockets). El resto del tiempo han sido aspirantes serios, respetados por su legado, pero sin el dominio constante de los imperios permanentes. Y no sorprende verlos alguna vez en UEFA/tanking, porque el deporte evoluciona muy rápido. Y no siempre están a la vanguardia.
ALTERNATIVAS: no hay
INDIANA PACERS - AJAX AMSTERDAM
Los Pacers son el Ajax de Ámsterdam de la NBA. Un club que históricamente cae bien. No generan rechazo masivo, no representan el poder económico desmedido, y cuando compiten fuerte, casi siempre hay una simpatía neutral a su alrededor. Indiana es baloncesto puro, como Ámsterdam es fútbol formativo. Tradición antes que marketing.
La mejor época de la franquicia llegó en los años 70, todavía en la ABA, con tres títulos y un estilo ofensivo que ayudó a definir aquella liga alternativa. Después, en los 90, con Reggie Miller como estandarte, volvieron a situarse en la élite del Este, finales de Conferencia constantes y unas Finales NBA en 2000. Ajax tiene un relato muy parecido: su edad dorada en los 70 con Cruyff y tres Copas de Europa consecutivas, luego picos posteriores, como la Champions de 1995 o la semifinal de 2019 que rozó la final.
Ambos son cuna del deporte. Indiana presume de ser el estado del baloncesto en Estados Unidos, con institutos, universidades y una cultura que respira el juego desde la base. Ajax es sinónimo de cantera, de escuela, de un modelo formativo que ha producido generaciones enteras de talento, desde Cruyff hasta Van Basten o Sneijder. La cultivación de talento es parte estructural de su identidad, no un recurso puntual. Y el sistema, el estilo que practican, suele ser atractivo y en muchas ocasiones, se intenta imitar. No dominan de forma sostenida, no acumulan títulos cada década, pero cuando emergen lo hacen con estilo propio y coherencia interna.
Y hay otro punto en común: cuando producen estrellas, muchas veces terminan marchándose a mercados más grandes. Ajax exporta talento a Madrid, Barcelona o la Premier. Indiana ha visto cómo jugadores importantes o proyectos prometedores terminan buscando focos mayores (hola, Paul George). No son el destino final del glamour, pero sí el lugar donde el talento aprende a competir. Clubes que representan tradición, formación y pureza competitiva más que músculo financiero. Y por eso, casi siempre, caen bien.
ALTERNATIVAS: Atlético de Madrid (finales perdidas)
MILWAUKEE BUCKS - JUVENTUS
Los Bucks son la Juventus de la NBA. No por volumen histórico, sino por picos de grandeza muy concretos, muy marcados en el tiempo. En su momento, al menos en dos etapas distintas, tuvieron al mejor jugador del planeta en sus filas. La Juve primero a Michel Platini en los 80, Balón de Oro tres años seguidos, luego a Zinedine Zidane en los 90, el futbolista más determinante del mundo antes de marcharse. Milwaukee tuvo a Kareem Abdul Jabbar a comienzos de los 70 y, medio siglo después, a Giannis Antetokounmpo. Dos eras separadas por décadas, pero un mismo patrón: cuando aciertan con la superestrella, compiten por todo.
Y hay otro paralelismo evidente. Uno de esos talentos generacionales terminó saliendo rumbo al gigante mediático. Kareem acabó en los Lakers, donde amplificó su legado y ganó más anillos. Zidane fichó por el Real Madrid y se convirtió en icono global, Balón de Oro y campeón de Europa. La sensación es similar en ambos casos: el club que descubre o potencia al genio no siempre es el que capitaliza su mito definitivo al máximo nivel, aunque bien es cierto que los Bucks supieron ganar anillos con ambos, pero el mejor Kareem lo vimos en LA.
En cuanto a títulos grandes, el paralelismo es quirúrgico. Dos Copas de Europa para la Juventus, 1985 y 1996. Dos anillos para Milwaukee, 1971 y 2021. Separados por décadas, con generaciones completamente distintas, pero con la misma idea de ciclo aislado más que de dominio sostenido. No son dinastías prolongadas, son picos muy altos que rompen largos periodos de espera. Y con el añadido de haber perdido muchas veces, quedarse a las puertas. La Juve tiene 7 finales perdidas, el récord de largo; Milwaukee solo perdió una, pero se ha cruzado con grandes históricos por el camino que le han evitado la opción de repetir gloria.
Son equipos que cuando aciertan con la pieza central pueden tocar el cielo, pero cuya historia se construye más a base de ciclos que de hegemonías permanentes.
ALTERNATIVAS: Oporto (mercado pequeño, dos títulos)
UTAH JAZZ - VALENCIA
Por si alguno no lo sabe, y lleva viendo fútbol poco tiempo, el Valencia fue grande en su momento. No solo en España, sino también en Europa. Como los Jazz, tuvieron dos oportunidades de ganar el trofeo más importante, y en ambas se encontraron con los más grandes. En el caso de Utah, con Jordan; en el caso del Valencia, con el Real Madrid primero y el Bayern un año después en un final antológico, con Oliver Kahn como héroe. ¿Es Kahn Michael Jordan? Probablemente no (es Bruce Brown, viendo la comparativa que he hecho más arriba).
Utah rozó el anillo dos veces seguidas con Stockton y Malone, probablemente la mejor pareja interior-exterior que nunca ganó un título (y qué alegría, viendo las personas que son). El Valencia rozó la Champions en dos temporadas consecutivas con Cúper, Mendieta, Cañizares y compañía, en una generación que hizo historia en España con dos ligas y una Copa del Rey, además de ganar la UEFA en 2004. Dos generaciones brillantes, dos proyectos sólidos, dos sensaciones de que el destino se interpuso justo en el peor momento posible antes de lograr la gloria eterna, a la que nunca se han vuelto a acercar.
Y lo más duro es el presente. Utah está en reconstrucción constante, lejos de aquellas finales, acumulando jóvenes, picks y paciencia, si es que queda. Ya no hay Stockton, no hay Malone, no hay identidad reconocible más allá de la nostalgia. Es un proyecto en tránsito, sin certezas competitivas a corto plazo. El Valencia, por su parte, vive una realidad todavía más dolorosa. Lejos de las finales europeas, lejos incluso de competir por títulos nacionales, atrapado en una gestión errática y una relación fracturada entre propiedad y afición.
Ambos pasaron de discutirle el trono a los más grandes a sobrevivir en la clase media de sus competiciones, mirando más hacia el futuro que hacia la tabla. La diferencia es que en Utah el declive es deportivo. En Valencia, además, es estructural.
ALTERNATIVAS: no hay
ATLANTA HAWKS - NOTTINGHAM FOREST
Los Hawks son el Nottingham Forest de la NBA. Ganaron hace muchísimo tiempo y desde entonces viven más del archivo que de la actualidad. Atlanta conquistó su único anillo en 1958, cuando todavía eran los St. Louis Hawks. El Forest ganó dos Copas de Europa consecutivas en 1979 y 1980, una anomalía histórica que hoy parece casi irreal. Si alguien empieza a ver la NBA ahora, cuesta imaginar a Atlanta campeón. Si alguien empieza a seguir el fútbol europeo hoy, cuesta entender cómo el Nottingham Forest tiene más Copas de Europa que muchos gigantes actuales. Pero ahí están, en la vitrina.
No son franquicias especialmente populares a nivel global. No generan odio masivo ni una legión internacional de seguidores. Son equipos más asociados a su contexto local que al escaparate mundial. Han tenido buenas etapas intermedias, playoffs competitivos en Atlanta, regresos a la Premier en el caso del Forest, pero nada que se acerque a aquel pico histórico. Los Hawks no juegan unas finales de la NBA desde 1961.
Y quizá ahí está la comparación más fuerte: son campeones de otra era. Sus títulos pertenecen a un contexto competitivo completamente distinto al actual. El baloncesto de los 50 poco tiene que ver con la NBA moderna. El fútbol europeo previo a la Champions League globalizada tampoco se parece al de hoy. Respetados por historia, discretos en popularidad y lejanos en grandeza reciente. Clubes que pueden decir “nosotros también fuimos campeones”, aunque la mayoría del público actual solo los haya conocido como aspirantes ocasionales o supervivientes.
ALTERNATIVAS: Celtic Glasgow, Benfica
Habrá segunda parte con otros 12 equipos NBA y su comparación en el fútbol. Suscríbete para que te llegue al correo electrónico.
















Me ha encantado la comparativa con los Pistons!! Muy top. En cuanto al barça, mi pronóstico puede que sea los Mavs? Dirk (Messi), Neymar (Luka), Lamine (Flagg).