¿Qué equipo de fútbol es cada franquicia NBA? (parte II)
Todos nos hemos preguntado alguna vez si nuestro equipo realmente es el Liverpool o se parece más a Algeciras. Hoy vuelvo para responder esa duda, otra vez, sí.
Después del éxito global que fue la primera parte de este serial, vuelve con doce franquicias más. Sé que te dejé pensando en todos esos equipos que no se trataron el primer día, y echaste de menos a los Celtics, Warriors o Nuggets. Hoy te traigo la respuesta, por si tu colega te volvió a preguntar, ahora que ya sabe que los Lakers son el Real Madrid. Hoy volvemos a responder qué equipo de fútbol es cada franquicia NBA, segunda parte.
Hoy volvemos a recorrer los pasillos de la NBA y los asientos del fútbol europeo buscando paralelismos curiosos y precisos entre equipos: quién es grande, quién tiene historia, quién pasa desapercibido y quién ha dejado huella. Y hoy respondo la gran pregunta que muchos de mis seguidores se han hecho. ¿Qué equipo son los Celtics? Un spoiler: no son el Barça, que algunos me lo comentaron, aunque entiendo esa relación por el rival que tienen.
Es importante que recordéis que he elegido algunos motivos, pero que hay otros para relacionar a cada franquicia con otro equipo de fútbol. Son los que yo he seleccionado, y si tenéis ideas mejores, los podéis dejar en comentarios (aunque algunos ya los usé en el primer artículo). Y sin más dilación, ¿qué equipo de fútbol es tu franquicia NBA? Perdón y gracias otra vez.
BOSTON CELTICS - LIVERPOOL
Los Celtics son el Liverpool de la NBA. Si en el primer capítulo el más evidente era Madrid y Lakers, aquí vamos a rivales históricos de ambos, al menos en el global de la historia. El Liverpool tiene todo aquello de lo que presume Boston: identidad, tradición, cultura, una afición única que vive el club más allá de los resultados y varias tragedias que marcaron su historia. En Liverpool, el desastre de Hillsborough en 1989; en Boston, la muerte de Len Bias en 1986 y de Reggie Lewis en 1993.
Son élite tanto a nivel nacional como continental. Liverpool suma 20 ligas inglesas, seis Champions League y otras dos finales perdidas en los últimos 10 años, incluyendo la de 2022, como los Celtics; Boston, con 18 anillos de la NBA, mantiene un dominio histórico en su liga y ha disputado finales de conferencia y por el anillo de la NBA con regularidad hasta épocas recientes. Maldito Rick Pitino, te odio.
Pero lo importante no es solo el palmarés. Ambos representan un estilo, un ethos que trasciende temporadas y generaciones. Son clubes que han sabido crear una narrativa de grandeza sostenida: desarrollo de talento propio, símbolos que perduran en la memoria colectiva y una identidad que obliga a medir a todos los rivales por el estándar que ellos mismos marcaron. Incluso la época de vacas flacas, como pudo ser parte importante de la década pasada. Al menos hasta la llegada de Jürgen Klopp y Brad Stevens, mesías en su tierra. Lo de ahora es pura herencia.
ALTERNATIVAS: Real Madrid,
MIAMI HEAT - CHELSEA
Dueños con bolsillos interminables, mercados enormes y expectativas gigantes, pero con largos periodos de inactividad o mediocridad. Miami ha tenido épocas de brillo, sí, pero muchas veces más por nombres rutilantes que por construcción real: Shaquille y Wade, LeBron y compañía, equipos que prometían y en algunos casos cumplieron, pero siempre con el foco en el espectáculo. Chelsea funciona igual: Roman Abramovich llegó con dinero infinito, compró estrellas, cambió entrenadores cada temporada y levantó títulos, pero la sensación de construcción a largo plazo es más ilusoria que tangible.
Ambos sueñan con grandes nombres constantemente. Cada verano es una lista de posibles fichajes galácticos, rumores mediáticos y expectativas que rara vez se cumplen de manera duradera. Y cuando alguno de esos nombres llega, muchas veces termina saliendo hacia otro proyecto más estable o más icónico. El ciclo de compra, brillo momentáneo y salida define gran parte de su historia reciente. Porque seamos sinceros, antes de este siglo, eran virtualmente inexistentes (o literalmente en el caso de los Miami Heat).
Sí, tuvieron su época dorada. Miami ganó tres anillos en seis años con LeBron, Wade y Bosh; Chelsea ganó la Champions en 2012 y títulos nacionales intermitentes, pero siempre con la sensación de flashy que de proyecto estable: impacto mediático, imagen, grandes jugadores y titulares, pero un modelo menos estable que otros imperios históricos. Incluso el equipo que ganó el Mundial este verano ya no existe. Son equipos de glamour y riesgo, construidos para brillar y atraer atención, más que para consolidar una hegemonía tranquila y sostenida.
ALTERNATIVAS: no hay
GOLDEN STATE WARRIORS - FC BARCELONA
Los Warriors son el FC Barcelona de la NBA. Dos generaciones icónicas, un estilo único que marca época y un final de etapa que deja sensación agridulce. Como Messi en el Barça, Curry se convirtió en el símbolo absoluto de la franquicia, el jugador que redefine lo posible en su deporte. Pero su primera gran era llegó hace mucho: Wilt Chamberlain marcó a los Warriors originales como un equipo dominante y visionario, igual que Cruyff lo hizo en el Barça de los 70, instaurando un estilo y una mentalidad que todavía condicionan a los sucesores.
Hay paralelismos en la cultura del club. Ambos combinan cantera (o draft), identidad y estrellas que refuerzan su marca global. Sus proyectos son casi dictaduras de estilo, donde los talentos individuales se subordinan a un sistema superior que prioriza estética y eficacia. Porque ambos han impuesto un estilo propio: en Barcelona, el tiki taka; en Golden State, un juego rápido, fluido, de triples infinitos y movimiento constante, con Steve Kerr como arquitecto de la dictadura táctica moderna. Y sí, el propio Steve admitió usar al Barcelona como influencia.
Y hasta en lo malo son similares. Los finales de carrera dejan su huella: Messi salió mal del club que lo formó y lo convirtió en leyenda por temas de gerencia y directiva; Curry sigue siendo un emblema, pero las lesiones y la mala gestión del caso Kuminga la última temporada y media muestran que incluso los grandes ciclos llegan a su fin. Y la narrativa no siempre es tan limpia como los números de los anillos o los goles. Pero al menos ambos han logrado llevar a sus equipos a lo más alto, tanto en resultados como en imagen, afición y marketing.
Son imperios modernos, dictaduras de estilo, capaces de cambiar la forma de jugar en todo su deporte. Son equipos que imponen estética, dominan estadísticas y generan debates históricos: el Barça de 2009-2011 y los Warriors de 2016-2018. ¿son la mejor versión de su disciplina o simplemente la más espectacular? Probablemente ambas cosas.
ALTERNATIVAS: Manchester City,
TORONTO RAPTORS - CELTIC GLASGOW
Los Raptors son el Celtic de Glasgow de la NBA. Un título que brilla como hito aislado: Toronto ganó su anillo en 2019, Glasgow levantó la Copa de Europa en 1967, y desde entonces ambos clubes parecen casi fuera de la narrativa principal de su deporte. Otro país, otra cultura, distinto mercado: la NBA en Canadá no es la misma que en Estados Unidos, y el fútbol escocés rara vez se equipara a Inglaterra a nivel mediático, pero eso no quita mérito ni historia.
Son grandes olvidados, respetados por quienes conocen su trayectoria, pero invisibles para gran parte del público global. Ambos tienen identidad, tradición y afición apasionada, pero viven en la periferia del foco principal. Toronto ha construido una cultura de equipo duro, técnico y disciplinado, mientras el Celtic mantiene su ethos único en Escocia, un club que representa orgullo, historia y resistencia frente a rivales que acaparan los titulares. Henrik Larsson es Chris Bosh, por ejemplo.
Su título no fue casualidad: reflejó estrategia, talento y oportunidad aprovechada al máximo. Pero la realidad diaria es otra: competir en mercados dominados por gigantes exige paciencia, ingenio y resiliencia constante. Raptors y Celtic son campeones que parecen vivir en otra liga, con su propio tiempo y ritmo, y por eso, aunque sean grandes, muchas veces se sienten invisibles fuera de su círculo más cercano.
ALTERNATIVAS: Leicester,
PHOENIX SUNS - ATLÉTICO DE MADRID
Los Suns son el Atlético de Madrid de la NBA. Nunca han ganado el trofeo más importante y su historial se reduce a finales perdidas: Phoenix cayó en 1976 y 1993, el Atlético en 1974 y 2014, aunque tiene varias UEFAs. Casi siempre rozando la gloria pero sin dar el golpe definitivo que te lleve al nivel de los más grandes.
Ambos operan en mercados grandes, con ciudades masivas a sus espaldas como son Phoenix y Madrid, pero no son considerados los protagonistas absolutos. A nivel global, siempre hay gigantes que eclipsan su narrativa: Lakers y Warriors en la conferencia Oeste de la NBA; Real Madrid y Barcelona en España. Sin embargo, han sabido crecer en los últimos años con proyectos. Los Suns con la reconstrucción alrededor de Devin Booker, con Chris Paul y Kevin Durant, o las finales un año antes; el Atlético consolidado como un club sólido, competitivo y temible en LaLiga y Europa, aunque sin ese título que los eleve al Olimpo.
Tienen identidad clara, una cultura de lucha y persistencia, y un estilo reconocible. El Atlético combina intensidad defensiva, estrategia de Simeone y jugadores que encarnan la filosofía del club. Ambos demuestran que la grandeza no siempre se mide por títulos, sino por consistencia, crecimiento sostenido y capacidad de plantar cara a los gigantes. Y, como suele pasar con estos equipos, la sensación es que todavía falta el último paso. La élite histórica los respeta, la afición los adora, y la narrativa los recuerda con cariño, pero esa gran conquista que cierre el círculo sigue pendiente.
Y como más cerca se quedan, más enemigos ganan por el camino hasta ser villanos.
ALTERNATIVAS: no hay
DALLAS MAVERICKS - AS MONACO
Los Mavericks son el AS Mónaco de la NBA. Uno está en la ciudad del juego en Europa, el otro tiene dueños ligados a casinos y lujo. Ambos han tenido en sus filas a jugadores con potencial de ser los mejores del mundo, pero el destino los llevó a los equipos más grandes: Luka Doncic juega en los Lakers y Kylian Mbappé es parte del Real Madrid, aunque empezaran a despuntar en ellos.
Este siglo es su mejor época. Dallas ganó su único anillo en 2011 con Nowitzki y ha disputado finales de Conferencia y fases decisivas en varias temporadas; el AS Mónaco ha tenido su resurgimiento con títulos locales y la final de la Champions de 2004, dos años antes de la primera final de los Mavericks. En 2024 quedaron segundos de la liga, como Dallas, que perdió ante los Celtics. Ambos han combinado victorias históricas con finales perdidas, dejando claro que cuando aciertan, impactan, y cuando fallan, lo hacen cerca de la cima. Aquel run del Monaco en 2004 se parece mucho, por cierto, al anillo de 2011 en Dallas.
Son clubes de mercado pequeño frente a gigantes de su liga, pero con ambición global y visión de largo plazo. Su identidad está marcada por la capacidad de construir alrededor de una estrella, innovación táctica y resiliencia ante rivales más poderosos. Dallas y Mónaco son equipos que seducen por su audacia de comprar barato o jugadores en puntos bajos de su carrera, e incluso cuando no son los favoritos históricos, su historia reciente demuestra que saben aprovechar el talento cuando llega. Aunque el gran golpe final todavía sea un lujo reservado para unos pocos, y Monaco no haya tenido su propio Dirk Nowitzki.
ALTERNATIVAS: no tengo
BROOKLYN NETS - TOTTENHAM
Los Nets son el Tottenham de la NBA. Ciudad masiva, equipo pequeño. Brooklyn vive bajo la sombra de Nueva York, al igual que Chelsea y Arsenal dominan Londres mientras los Spurs tratan de hacerse un hueco histórico. El Barclays Center es un estadio espectacular, moderno y llamativo, como el Tottenham Hotspur Stadium, que refleja ambición y estética, pero no necesariamente títulos.
Ambos clubes tienen dueños muy involucrados, dispuestos a invertir y a aparecer en la narrativa mediática, pero con resultados limitados. Los jugadores llegan con ilusión, pero muchos acaban marchándose cansados de no ganar lo máximo: Kevin Durant y Kyrie Irving dejaron Brooklyn sin un anillo, como Bale, Kane o Dele Alli han terminado dejando Tottenham frustrados por no conquistar la Premier ni la Champions. Lo más cerca que han estado, este siglo, perdiendo una final (o dos los Nets).
Son franquicias aspiracionales, llenas de talento y proyectadas para competir en grande, pero constantemente a la sombra de los gigantes históricos de su ciudad y de su liga. Estilo, modernidad y presupuesto hay, pero la gloria sigue resistiéndose. Siempre prometen, casi siempre ilusionan, pero el título que valide todo todavía está pendiente.
ALTERNATIVAS: no hay
DENVER NUGGETS - NAPOLI
Los Nuggets son el Nápoles de la NBA. Ambos se creen más de lo que la historia reciente les ha permitido ser, pero tienen un argumento que pocos pueden esgrimir: en sus filas tuvieron (o tienen) a un jugador único, uno de los mejores de la historia, capaz de cambiar la narrativa del club y la percepción de toda una ciudad. Denver con Nikola Jokic ha pasado de ser un equipo medio a un protagonista inesperado en la NBA, igual que Nápoles con Maradona convirtió la ciudad en un lugar futbolísticamente irreconocible, adorando al genio que llegó de fuera y lo transformó todo.
Son equipos que, en muchos momentos, parecen modestos, pero cuando aciertan con la pieza clave, su impacto es gigantesco y se vuelve global. Cambian identidad, expectativas y hasta el orgullo local: la ciudad se ve reflejada en su estrella. La historia reciente no siempre les da títulos, pero el legado de un jugador así compensa con creces cualquier vacío en trofeos.
Y esa es su característica más fuerte: no dependen de la grandeza histórica, del mercado o de la herencia de gloria, sino del talento capaz de redefinir su narrativa. Denver y Nápoles demuestran que con la persona adecuada, un club puede pasar de ser secundario a imprescindible en el mapa deportivo, aunque siga habiendo espacio para soñar con coronas que legitimen su transformación. Falta por saber cómo serán los años post-Jokic en Denver.
ALTERNATIVAS: no hay
CLEVELAND CAVALIERS - LEICESTER CITY
Los Cavaliers son el Leicester City de la NBA. Ambos protagonizaron un golpe histórico que parecía imposible: Cleveland ganó su primer y único anillo en 2016, rompiendo la maldición del estado de Ohio y superando a los Warriors tras ir 1-3 abajo en las finales de la NBA; Leicester conquistó la Premier League en 2016, un milagro que nadie esperaba y que desafió todas las predicciones. De aquel equipo, tres años más tarde, no quedaba ni el apuntador, y todos habían pasado a mejor vida (mejor ciudad en este caso).
Son campeonatos que redefinen la narrativa del club y del deporte: equipos que habían sido considerados modestos, secundarios o simplemente aspirantes medianos, de repente tocaron la cima y cambiaron la historia. Ambas historias son de resiliencia, planificación inteligente y aprovechar el momento justo: Cleveland con LeBron y Kyrie Irving; Leicester con Ranieri y su plantilla equilibrada y comprometida. Algunos panenkitas todavía pueden recitar aquel once titular de memoria, más allá de Kante, Vardy o Mahrez.
Después de ese título, la vida sigue siendo más complicada: los Cavs volvieron a ser un proyecto en reconstrucción tras la salida de LeBron, y todavía no han conseguido volver a finales de conferencia. Y mientras, el Leicester lucha por mantener su estatus competitivo frente a gigantes financieros de la Premier. Uno bajó a segunda, el otro pasó por el tanking. Pero ese 2016 queda como símbolo eterno: un momento de gloria improbable, que demuestra que incluso los considerados medianos pueden tocar el cielo si se alinean talento, oportunidad y determinación.
ALTERNATIVAS: no hay
MINNESOTA TIMBERWOLVES - BAYER LEVERKUSEN
Los Timberwolves son el Bayer Leverkusen de la NBA. Ambos destacan por desarrollar talento que luego brilla en otros equipos: Kevin Garnett explotó en Minnesota, pero se consagró en Boston; Karl-Anthony Towns salió para ser la referencia de un proyecto que aún no ha tocado el título, pero está cerca. En Leverkusen podemos hablar de Ballack, Berbatow, Ze Roberto o, más recientemente, Wirtz, Frimpong y Tah. Ninguno alcanzó la gloria con ellos, porque todavía no han logrado ganar una Champions (sí la Bundesliga 2024).
Son proyectos jóvenes que han generado ilusión durante años, pero que nunca han ganado a lo grande. La sensación es siempre de casi: temporadas prometedoras, playoffs competidos, pero sin culminar en ese paso final. Sin embargo, los últimos años han mostrado un crecimiento real y sostenido, en principio, por nuevos proyectos organizativos que se reflejan en el vestuario. Minnesota y sus nuevos propietarios, con Edwards consolidándose como estrella, y Leverkusen manteniendo su lugar en la Bundesliga como protagonista habitual y exportador de talento, con Xabi Alonso en el banquillo como referente.
Y sí, la comparación surge naturalmente: Edwards podría ser el Florian Wirtz de Minnesota, un talento generacional que redefine el equipo y la expectativa, aunque todavía falte el gran título que certifique su impacto definitivo. Ambos son ejemplos de clubes que viven del desarrollo, la paciencia y la ilusión de ver crecer a su estrella, aunque la gloria absoluta se resista.
ALTERNATIVAS: no hay
PHILADELPHIA 76ERS - BENFICA
Los 76ers son el Benfica de la NBA. Ambos comparten una maldición histórica marcada por finales perdidas que dejaron huella: Philadelphia cayó en varias finales, tanto de conferencia, sobre todo ante Boston, como de la NBA con los Lakers a lo largo de los años 80 y 2000. Mientras, el Benfica ha perdido cada final continental que ha jugado por la maldición de Bela Guttmann. Les prometió que no ganarían un trofeo europeo en 100 años y han perdido ocho finales seguidas desde 1692. Desde entonces, todo ha sido un condicional.
Fueron gigantes en los primeros años de sus competiciones. Philadelphia dominó parcialmente en los años 50 y 60 con Wilt Chamberlain y más tarde con Julius Erving, mientras que Benfica era el club portugués que imponía respeto en Europa, símbolo de excelencia y de fútbol de alto nivel. Eusebio es el Wilt del fútbol, asumidlo. Pero desde entonces, la historia se ha ensombrecido: ambos siguen vigentes, competitivos y con identidad clara, pero nunca han conseguido estar a la altura de la grandeza que su nombre y legado prometen.
Son clubes con tradición, seguidores apasionados y momentos de gloria recordada, pero la narrativa actual se centra en lo que pudieron ser y no fueron. Philadelphia y Benfica viven del peso histórico y de la aspiración constante, pero con la sensación de que la gloria más alta siempre se les escapa, reforzando esa imagen de elegancia atrapada en la frustración.
ALTERNATIVAS: Juventus, Ajax,
SACRAMENTO KINGS - FEYENOORD
Los Kings son el Feyenoord de la NBA. Hay gente que ni sabe que existen, y mucho menos que, hace demasiado tiempo, tocaron la cima. Sacramento ganó su único anillo en 1951 como Rochester Royals, con Oscar Robertson marcando época; Feyenoord conquistó la Copa de Europa en 1970 y la Intercontinental el mismo año, un logro que pocos recuerdan fuera de Holanda, o incluso de la ciudad de Róterdam. Porque el fútbol holandés es más que Ajax y PSV, igual que la conferencia Oeste es más que Lakers y Warriors.
Hoy los Kings son más meme que otra cosa, iconos de la cultura del qué pudo ser y referentes de nostalgia para quienes conocen la historia. Sacramento es sinónimo de rebuilds interminables basados en malos picks del draft, decisiones cuestionables y playoffs intermitentes; Feyenoord, de un club de ciudad media que sobrevive a gigantes como Ajax y PSV, con altibajos constantes y momentos de gloria que parecen lejanos. Ganaron la liga en 2023, el último año que los Kings jugaron playoff y ganaron su división. ¿Casualidad? Para nada, todo calculado.
Pero el mérito histórico sigue ahí. Robertson y su anillo, como el Feyenoord europeo, son recordatorios de que estos clubes, aunque olvidados o ridiculizados en el presente, alguna vez dominaron y marcaron un estándar que los grandes historiadores recuerdan con cariño. Son leyendas de otra época, campeones olvidados, los outsiders que tocaron la cima y dejaron su marca, aunque pocos hoy lo reconozcan.
ALTERNATIVAS: Nottingham Forrest,
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