#167 Chris Paul: la dualidad del ganador, la empatía del tramposo y la cultura del anillo
Una mirada a la carrera del base y la contradicción que define a Paul, un competidor absoluto atrapado en la simplificación del éxito.
La temporada NBA se les está haciendo muy larga y pesada a algunos, sobre todo a los equipos de la parte baja que no querían estar ahí. De todos ellos, de esa lista de cinco historias trágicas de lo que va de curso — que hablé de ellos hace nada — hay una que brilla con luz propia. Porque además de perder y no tener sus picks, tiene una investigación alrededor, con el FBI involucrado, y porque son el equipo más veterano de la NBA. Tan viejo que en el primer mes de competición uno se ha roto la cadera y otro ha decidido que es mejor retirarse que seguir con esta farsa que son los Clippers. Y justo sobre él, sobre el base que ha decidido colgar las botas quiero hablar.
Sobre Chris Paul y cómo hemos malinterpretado su presencia en nuestras vidas las últimas dos décadas, desde New Orleans hasta San Antonio, pasando por Houston, Los Angeles o San Francisco. Como no hemos sabido entender que es uno de los mejores jugadores de la historia reciente, uno de los bases más completos que hemos visto y sí, aunque la gente no quiera asumirlo, un ganador. Un ganador profesional.
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El concepto de ganar es ambiguo, porque se puede ganar de muchas maneras. Yo no tengo ningún título más allá del universitario y cuando en primero de carrera ganamos el torneo de fútbol, pero me considero un ganador en la vida por todo lo que tengo, desde mi mujer e hijo hasta mi familia y amigos, vida laboral o bienes materiales. Y eso que el trofeo físico de aquel torneo lo perdimos en una noche de fiesta por Barcelona. En el deporte profesional, al contrario, ganar siempre va de la mano de los metales conseguidos sin importar mucho el contexto alrededor y las definiciones de ganar son limitadas.
Existe la obvia, en la NBA, que es llevarse el anillo y proclamarse campeón el mes de junio (o en octubre en Disney). Lo que todos entendemos por ganar; el significado más básico de la idea per se. Si tienes una foto con el Larry O’Brien eres un ganador, y si no, eres Joel Embiid, sin punto intermedio. Pero aquí nace otra duda que recoge a cada jugador que ha sido incapaz de salir campeón. ¿Es Reggie Miller entonces un ganador o no? ¿John Stockton? ¿Charles Barkley? ¿Luka Doncic? ¿James Harden? Elgin Baylor perdió siete finales, se retiró y, por fin, su equipo ganó el título. ¿No es un ganador?
La cultura del anillo ha hecho mucho daño, simplificando el término ganador de una manera muy perjudicial para el deporte. Vamos a dejar algo claro: salir campeón es muy difícil. Si fuera fácil, LeBron tendría 10 anillos y Durant no habría necesitado irse al mejor equipo del siglo para ganar dos en tres años. Ganar va mucho más allá de ser el mejor. Jordan jugó playoffs 13 temporadas y no ganó ni la mitad. Repito, ganar es muy complicado. Sus dos primeras finales de conferencia las perdió ante unos Pistons que por un trienio lo tenían de hijo. ¿Acaso Jordan no es ganador?
El argumento más fuerte para Chris Paul es cómo rendían sus equipos desde el día uno, cómo todos elevaban su rendimiento de una manera importante. Siempre. A cada equipo que llegaba, sin excepción, el récord mejoraba y el porcentaje de victorias subía. Lo hizo en New Orleans, Clippers, lo hizo en Houston o cuando lo enviaron a Oklahoma por Westbrook. Nadie esperaba a los Thunder en playoffs y los metió quintos. Repitió en Phoenix, en Golden State y el año pasado con Wemby en San Antonio. Cada equipo mejoró con su llegada como un reloj suizo.
Lo más destacado es que lo hacía sin importar el rol en el que llegaba. Novato en New Orleans, estrella en los Clippers, secundario en Houston o ese All Star perenne y veterano capaz de llevar al equipo al siguiente nivel en Phoenix y los Thunder. Todos mejoraban. Poca gente ha ayudado a sus equipos como Chris Paul. Si eso no es ganar, si mejorar a cada franquicia por la que pasas no es ser un ganador, realmente no comprendo del todo. La narrativa de los playoffs y sus cero anillos influyen, por supuesto, aunque tenga mejor balance en series ganadas que Damian Lillard, por nombrar un jugador respetado. O tantas ganadas como Butler o Westbrook.
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