#180 Propósitos NBA de 2026 para Adam Silver
Querido Adam Silver: estas son mis condiciones para 2026. Si lo consigues, la NBA será un lugar mucho mejor.
Una de las tradiciones más antiguas del ser humano es mentirnos a nosotros mismos, o como se le llama en la era moderna, los propósitos de año nuevo. Pensar que, porque en vez de cambiar de página en el calendario hemos de comprar uno nuevo, ahora seremos una mejor versión de nosotros mismos. Desde 2022, mi único objetivo el 1 de enero es llegar al 31 de diciembre vivo, y desde hace un par de años he añadido que también mi hijo lo consiga, multiplicando la complejidad y al mismo tiempo, la felicidad al lograrlo. Es el único propósito que me marco a nivel global, más allá de que este año necesito encontrar un mejor trabajo o que quiero que Oliver me diga por primera vez que me quiere con palabras. Pero eso es otra historia.
Os dije el otro día que 2025 no había sido el mejor año de mi vida, porque el listón estaba altísimo, pero que tengo grandes esperanzas puestas en que 2026 sí lo sea. Y como muchos sabéis (y por eso estáis aquí ahora mismo), la NBA es una parte importante de mi vida. Hasta el punto que tiene un impacto en mi vida laboral y en ocasiones, mi estado emocional. Como la maldita lesión de Jayson Tatum, por ejemplo. 2025 ha sido, a nivel NBA, uno de los años más completos de la historia moderna, pero al mismo tiempo, capaz de dejarnos a medias. Como que llegábamos al último capítulo de un libro, pero lo había escrito el guionista de How I Met Your Mother. Os lo prometo, mirad.
Tuvimos un game-7 en las NBA Finals, aunque acabó aguado por la lesión de Haliburton (hasta el séptimo entre Nuggets y Thunder fue un desastre por las lesiones); tuvimos traspasos de los que mueven montañas, desde Luka Doncic y Anthony Davis a Jimmy Butler o Brandon Ingram, pero ninguno tuvo efecto en la lucha por el anillo con todos los implicados lejos incluso de finales de conferencia. Hemos tenido escándalos que nunca habíamos visto, apuestas y Kawhi Leonard; a día de hoy, no sabemos cómo acaba ninguno de los dos. Incluso podemos hablar de que por primera vez en mucho tiempo vimos a un pick #1 caer en un equipo digno, con AD y Kyrie, y todavía no han jugado juntos.
La NBA nos daba de probar, pero no nos permitía disfrutar del producto en su totalidad. Por eso, como todos bien sabemos que la NBA está guionizada y todo está preparado, le he escrito una carta a Adam Silver para lo que me gustaría ver en 2026. Una especie de petición pública de lo que creo que mejoraría mucho la competición que más horas de sueño me quita.
A 2026 le pido una serie de playoffs entre Denver y Oklahoma City, los dos mejores equipos de la NBA hasta el momento y con todos sanos. Es más, que el viaje de OKC hasta unas finales sea Warriors, Spurs y Denver en cualquier orden y que los Nuggets se vuelvan a ver contra Minnesota y los Lakers de alguna manera. En el Este, Toronto merece poder vengarse de todo lo que LeBron les hizo estando en Cleveland y siempre apetece un Boston contra Miami, aunque no estén Tatum (o sí) y Jimmy Butler disponibles. Y que Detroit y New York se jueguen el Este como mandan los cánones: en un séptimo partido en el barro. Es lo justo en la conferencia.
En 2023 los Heat nos privaron de que Milwaukee o Boston se vieran con los Nuggets (o incluso Phoenix). Un año después fueron los Timberwolves que se cargaron a Denver, sin opción de ver una serie entre los dos principales favoritos al título o de que el campeón defendiera el trofeo. El curso pasado, Knicks y Pacers asaltaron Boston y Cleveland, aunque los Pacers fueron dignos finalistas, evitando una cita con Oklahoma. Este año, quiero que de las 15 series que se jueguen, al menos doce me hagan decir en voz alta que putas ganas tengo de ver el partido esta noche por el motivo que sea. Pero que los playoffs sean épicos.
A 2026 le pido que podamos volver a ver a todos los jugadores que la salud nos ha privado, sobre todo a aquellos que han pasado por lesiones de larga duración. Que los Tatum, Haliburton, Lillard o Dejounte Murray regresen pronto y al 100%, o al menos cerca del nivel mostrado antes de caer. Aplica para Kyrie Irving, Bradley Beal o incluso aquellos que empiezan el año lesionados, como Nikola Jokic. Merecemos ver a los mejores en la pista, y verlos en su mejor versión. La NBA es mejor producto con todos ellos disponibles. Y puestos a pedir, que se haga algo para reducir las lesiones. Si eso implica reducir el calendario, o escuchar al menos las sugerencias de los expertos, que se haga y actúe en consecuencia.
A 2026 le pido que sea un año de expansión en todos los sentidos. Que anuncien de una vez por todas que Seattle y Las Vegas tendrán su nueva franquicia, que la NBA se está quedando atrás en algunos mercados. NHL, NFL y MLB ya se mudaron recientemente a la ciudad del pecado y hace poco, la NHL aterrizó por fin en Seattle donde ya estaban las otras dos grandes ligas. Silver, no puedes llegar tarde a localizaciones tan importantes del territorio. Y eso me lleva al segundo punto: que por fin se aclare de una vez por todas el tema de la NBA en Europa. No puede ser que llevemos dos años con rumores, tira y afloja y no sepamos todavía qué va a pasar en 18 meses, porque eso es ya.
No necesito que arreglen el draft, ni que intenten solucionar el problema del tanking porque realmente no es tan grave como nos lo quieren vender. Hay equipos que pierden mucho porque hay equipos que ganan mucho, matemática simple. Es cierto que en marzo se exagera, pero creo que por un mes y medio, podemos vivir con ello si a cambio nos dan los mejores playoffs posibles. ¿Sabes qué norma si quiero cambiar? La de los 65 partidos, que ha dejado a Jokic, Giannis y Wemby virtualmente sin opciones de luchar por el MVP (y Luka, ya veréis). Cambiar la cifra de partidos a jugar 2000 minutos, un número suficiente para ver si un jugador tiene impacto o no. Porque si no, Shai será el segundo MVP unánime por no haber competencia.
A 2026 le pido, por favor, que se acabe de una vez por todas la lacra de las apuestas en la NBA. No hablo del escándalo de Terry Rozier, Chauncey Billups y compañía, sino de su aparición constante en nuestros medios de comunicación. Que cuando quiera ver un partido, escuchar un podcast o leer un artículo sobre LeBron James, no sepa a cuánto se paga en Drunk Queens si meterá 10 puntos o no. Que la sociedad por fin entienda que las apuestas son una epidemia que solo causa efectos negativos, y que la gente que se lucra con ellas está en el nivel más bajo de la escala de seres humanos. Porque las adicciones son enfermedades cerebrales como cualquier otra y se aprovechan de ello y ya vale de blanquearlo.
A 2026 le pido, a nivel laboral, más oportunidades. Primero de todo, que esta newsletter siga creciendo como hizo el año pasado, o más. Adam Silver, haz lo que tengas que hacer. Segundo, que NBA House siga siendo el pódcast de referencia para toda una generación de seguidores de baloncesto. Dicho eso, me gustaría tener la oportunidad de hacer más, de colaborar en otros medios de comunicación que apuesten por contar la NBA como merece y no como si fuera únicamente un lugar donde hay mates y triples y no se defiende y oh, mira que ha hecho Luka Doncic. Hace años que murió la ÑBA, pero seguimos en la misma narrativa. Ya me entendéis, sabéis perfectamente de lo que estoy hablando, y creo que es un problema que afecta a muchos más deportes más allá del baloncesto en España.
Y ya que estamos pidiendo, a nivel egoísta, me gustaría poder leer más a las plumas que mejor escriben en español, que tenemos muchas. A Gonzalo Vázquez o Andrés Monje, a Kike García y también a Sergio Rabinal. Me gustaría que el texto vuelva a estar de moda. Que el artículo largo vuelva, que los datos brillen y que me expliquen historias o teorías conspiratorias, porque uno se motiva cuando ve a otros despuntar. Como el último Reverso de GV, por cierto, que maravilla. Un mejor producto periodístico sobre la NBA implica una mejor comprensión y seguimiento de la liga, y eso es una victoria para todos los que vivimos alrededor de esto, como fans o periodistas.
A Adam Silver, en 2026, le pido llegar vivo a diciembre, pero que cuando mire atrás piense que ha sido el mejor año de mi vida, que ya es complicado. Si por el camino la NBA nos regala unos playoffs memorables, nos deja ver a los mejores en la pista y recuerda que este deporte va de competir, de contar historias y de emocionarnos, estaré satisfecho. Yo prometo seguir aquí, escribiendo, mirando partidos a deshoras y pidiendo cosas, como un viejo gritándole a una nube, aun sabiendo que probablemente no se cumplirán. Al final, supongo que de eso va todo esto: de seguir creyendo, año tras año, que el próximo puede ser un poco mejor.
Pero bueno, que feliz año a todos.


