La NBA no viene a Europa por baloncesto, viene a por dinero
Europa no es el objetivo de la NBA, es el escenario elegido para atraer un dinero que no puede entrar en Estados Unidos: el árabe. Y harán lo que sea por conseguirlo.
La visita de la NBA a Europa, a Berlín primero y Londres el fin de semana, se ha convertido en un trámite más que en una celebración para la liga. Es parte de la rutina del mes de enero en la temporada regular: pasear a algunas de sus estrellas internacionales por el viejo continente aun sabiendo que en Europa, desde hace mucho tiempo, la NBA es más grande que cualquier competición de baloncesto local (o que todas combinadas). La visita de la NBA a Europa, desde hace un tiempo para aquí, se ha convertido únicamente en esperar la rueda de prensa de Adam Silver, escuchar lo que dice y luego echarse las manos a la cabeza.
Eso pasó ayer jueves, cuando se hicieron virales algunas de las declaraciones del comisionado sobre el nuevo megaproyecto que la liga quiere iniciar en Europa. Pasó exactamente con una de las respuestas de Silver. Cito la frase exacta, según la transcripción de la NBA:
“La financiación podría venir, al menos en un inicio, de los clubes miembros de la liga. Creo que, como en cualquier proyecto de nueva creación, los participantes serían los inversores y, con el tiempo, esperarían obtener un retorno”.
Esto, lo que dice, ya lo sabíamos. Esto ya se había dicho. Esto era información pública, porque si no, explicadme por qué hablé de ello en marzo, otra vez en septiembre y una última vez en noviembre. Ya sabíamos que los equipos que entren a la liga son los que van a tener que cubrir los gastos, pagar por jugar. La prensa, al menos en Europa, se ha quedado únicamente con esto, que ha sido el titular de casi todos los periódicos que cubrieron el evento.
Pero si tan preocupados están por el dinero, ya os digo que esos equipos, los que ya existen, no van a pagar un fee similar al del resto de nuevos equipos, principalmente porque no tienen ese dinero. Salvo que haya un prestamista, el Madrid no puede poner los $500 millones que se rumoreaba, mucho menos el Barça, ASVEL o Alba de Berlín. Esos equipos serán el gancho, el anzuelo para atrapar los peces gordos. ¿Sabéis quién sí puede pagar? Catar si puede, el PSG; los Emiratos Árabes pueden, en Manchester (donde la NBA llega el año que viene, también a Paris). Arabia Saudí, inversores americanos, ¿dinero asiático de gente millonaria que quiere hacer negocios con la NBA?
Desde España, el mayor análisis que se plantea es si estará el Real Madrid (que sí), el Barça o el resto de clásicos del baloncesto europeo, y cómo afecta a cada respectivo club. El foco es heliocentrista pero con Europa siendo el Sol, ese centro, y no hay nada más lejos de la realidad. No hay escenario donde la NBA no sea, de una manera u otra, el epicentro. Se habla, acertadamente, del aspecto colonizador de la NBA, como ese gigante devorador de planetas, pero se deja de lado mucha información importante. ¿Qué quieren colonizar? ¿Qué buscan realmente al intentar hacer crecer el baloncesto en Europa?
Un dato interesante, por cierto, y que demuestra que mucha gente no ha visto o leído la rueda de prensa de Silver es el hecho de que anunciara que les gustaría crear también una liga femenina en Europa a largo plazo, algo que nadie ha comentado. Y eso fue en la segunda pregunta de la rueda de prensa. O cuando insistió en que el verdadero esfuerzo de crecer es la liga en Europa y no la expansión doméstica, sea Seattle o Las Vegas. O cuando confirmó, a la pregunta de Óscar Périz, que sí ha habido negociaciones con el Real Madrid y otros equipos españoles. Creo que son frases destacables, más allá del dinero.
Y un detallito que dejó caer, cuando dijo que “no puedo confirmar si, como resultado de esta liga, la FIBA modificaría su calendario de alguna manera”. Si se dice esto, es porque ya se ha hablado del tema.
Otra frase destacada: “Si lo hacemos correctamente, la liga puede estar físicamente basada aquí, en Europa, pero la aspiración sería que, al igual que ocurre con la NBA, la gente la siga en todo el mundo”. Silver y la NBA van a utilizar a Europa como tablero de juego para que los más ricos pongan el dinero y los que se creen más listos se lo lleven. Y aquí es donde difiero sobre la manera en la que la mayoría de la gente está entendiendo la liga que la NBA quiere realizar en Europa, criticando (con razón) que no entienden el baloncesto local, las tradiciones y la historia.
Os dejo un spoiler de todo el artículo: les da absolutamente igual todo eso. Solo quieren una cosa, y van a usar todas las herramientas que sea necesarias para lograrlo.
La NBA va a aterrizar en Europa con su liga. Es una realidad, es innegable, y hay que asumirlo. No tengo para nada claro que vaya a funcionar; de hecho, sigo pensando que salvo grandes cambios, el proyecto fracasará a los tres años como tantos otros han hecho en el baloncesto europeo. Su efecto será el de la Kings League, pero con Russell Westbrook, y no pasa nada. Pero el objetivo de la NBA no es reinventar el baloncesto en el lugar donde se practica el deporte de la pelota naranja en su versión más pura. El objetivo, como siempre ha sido, es conseguir dinero. Y es más, te puedo decir qué dinero es el que buscan exactamente. No hay que ser el más listo de la clase.
¿De dónde saldrá el dinero?
En 2022, a final de año, la NBA aprobó mediante una votación de la Junta de Gobernadores un cambio en la normativa de control de franquicias que permitía por fin la entrada de inversores del extranjero. Específicamente, la llegada de dinero de fondos soberanos internacionales (además de fondos de pensiones y otros menos relevantes). El cambio implicó la entrada, por primera vez en el deporte profesional estadounidense, del dinero árabe. El único espigón a un control financiero y deportivo de los fondos internacionales fueron dos normas básicas que limitaban la aportación del capital foráneo:
No pueden ser propietarios principales
Se limita a un 5% la inversión pasiva
Al contrario que las empresas de capital privado, que pueden aspirar hasta un 20% (os digo esto porque volveremos a este punto pronto)
No tardó mucho en llegar el primer caso, con la inversión de Catar en Monumental Sports & Entertainment, la empresa que controla a los Wizards, Mystics (WNBA) y Capitals (NHL) y la televisión que tiene los derechos de todos ellos. QIA, Qatar Investment Authority, fue el primero en entrar y, por ahora, el único que se ha hecho con una parte de un equipo (que no el único con acuerdos con la NBA). ¿Cuál es el problema de este límite? Que con las valoraciones de los equipos creciendo cada día hasta llegar a cifras desorbitadas, los 30 propietarios de la NBA sienten que se están quedando sin la opción de compradores muy valiosos. Y no hay mucha gente en el planeta con tres mil millones de dólares para comprar una parte de una franquicia.
Catar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, tres países inversores, han decidido reconfigurar el panorama deportivo del siglo XXI. O dicho de otro modo, han decidido comprar el deporte. Lo han hecho con el fútbol, tanto en Europa (Man City, PSG, Newcastle...) como con la liga árabe y su inversión en Cristiano Ronaldo y otras estrellas, pero también lo han hecho comprando eventos deportivos. El Mundial de 2022, la Supercopa de España y otros tantos torneos que se juegan ahora donde llueve una vez al año y son billetes de cien. Del fútbol pasaron al motor, comprando la F1 y el mundial de MotoGP, y por el camino hicieron lo propio con el golf, ciclismo y el tenis.



