Una de las ventajas de tener una voz en este mundo que es la NBA en español, sobre todo en redes sociales, es poder ayudar a gente joven. En su día, hace muchos años, me prometí que siempre que pudiera, respondería a todos aquellos que me escribían por privado con preguntas, dudas o cuestiones de índole baloncestística o profesional. La promesa la hice porque, en su momento, la gente no me quiso ayudar ni tender una mano, y me niego a que alguien se sienta como yo lo hice aquel día por mi culpa (aunque aquellas personas eran mucho más famosas que yo).
Es bastante habitual que gente, sobre todo gente joven que todavía está en la universidad o a punto de entrar en el mercado laboral, me escriba pidiendo consejo. No consejo humano, ni mucho menos periodístico; no soy Gonzalo Vázquez, lo siento (aunque como GV, intento tener siempre la puerta abierta). Me piden consejo sobre aquello que me hace diferente al resto de periodistas que siguen la NBA en España. Me preguntan cómo pueden hacer ahora lo que yo hice en su momento: irme a Norteamérica para cubrir la NBA. Os prometo que me llegan al menos una cada dos meses.
Así que hoy, usando como referencia e inspiración las piezas de Rafael Barlowe (que podéis leer aquí) y Adrià Arbués (recomiendo leer ambas) sobre cómo llegaron a sus puestos y qué aprendieron por el camino, voy a intentar responder a algunas de esas preguntas que me suelen llegar a la bandeja de entrada. Y eso va a implicar que aprendáis un poco más sobre mi vida privada. Sobre lo que hago en Canadá, por qué vine y cómo conseguí quedarme aquí más tiempo que Kawhi Leonard, ir a los partidos de los Raptors y que además me paguen por ello. O sea, trabajar cubriendo la NBA in situ.
PREGUNTAS QUE RESPONDO HOY:
¿Cómo está la cosa en España en los medios para escribir cosillas de la NBA?
¿Cómo puede un español vivir en USA (o Canadá) trabajando en la NBA?
¿Compensa hacer el posgrado en Canadá o hay atajos más baratos para conseguir el visado?
¿Es más fácil o más difícil ahora que cuando tú lo hiciste, hace siete años?
¿Hace falta hablar inglés perfecto antes de irte, o se aprende sobre la marcha?
¿Qué harías distinto si empezaras hoy, con lo que sabes ahora?
¿Cómo hiciste para mudarte a Canadá?
Esta es la pregunta más importante, porque sin llegar físicamente a Canadá, es difícil hacer el resto. En mi caso entré en Ottawa con una WHV, Working Holiday Visa, un permiso para españoles que te permite trabajar un año en Canadá en cualquier sector menos en strip clubs, masajes y bailes eróticos o escorts (esto es real, no es meme). Al mudarme a Toronto, empecé a estudiar un posgrado de periodismo deportivo que me dio un año de visado de estudiante (con permiso para trabajar) y un año y medio de visado laboral, para trabajar aplicando lo que había aprendido en el posgrado.
¿Vivía de mi trabajo en el periodismo? No, para nada. Trabajé en Starbucks, con unas prácticas en SportsNet (la cadena que emite los Raptors) y finalmente, en departamentos de marketing donde sigo trabajando a día de hoy. Siempre lo he dicho, para mí la NBA es un segundo trabajo, un dinero extra, no mi principal fuente de ingresos. El side hustle que dicen en inglés. Durante el COVID conseguí la PR, la tarjeta de residente permanente y desde 2024 soy ciudadano canadiense, pero el proceso fue largo y tedioso, más por la pandemia.
Hay otros españoles que entraron con la WHV y se volvieron al año, porque expiró su permiso. O que directamente vinieron a estudiar un posgrado y usaron los años de visa para pasar tiempo aquí. En Canadá, al contrario que en otros países (por ejemplo, Australia), si vienes a estudiar solo inglés, no puedes trabajar legalmente. Es importante explicar que en Estados Unidos es muy diferente el proceso, mucho más complejo. No existe la WHV, no se permite trabajar el primer año de un posgrado y, en general, es más difícil acceder a entrar y quedarse en el país una temporada entera de la NBA.
¿Cómo hiciste para trabajar en Canadá cubriendo la NBA?
Aquí hay que diferenciar algo importante. Yo no me mudé a Canadá para trabajar cubriendo la NBA; me mudé como decisión de vida, junto con mi (entonces) novia, ahora mujer. Juntos decidimos empezar nuestra vida en Toronto, que, casualmente, tiene un equipo de la NBA. ¿Fue un factor decisivo que existieran los Raptors? No. ¿Influyó? Puede ser, ya no para cubrir, solo por el hecho de poder ir a partidos de la NBA. Pero yo no vine aquí pensando únicamente en cubrir la NBA como sí han hecho otros españoles en Toronto; era un añadido.
Dicho esto, yo llevaba años escribiendo de la NBA para blogs y webs. En aquel momento, cuando llegué a Toronto, colaboraba con The Wing y Solobasket, dos webs que o bien han desaparecido o ya no son lo que fueron en su momento. Mi plan era, con una de ellas, intentar entrar al Scotiabank Arena, sin tener mucha idea de cómo lograrlo. Lo que hice fue contactar con la agencia que gestiona la comunicación en España de la NBA y preguntar cómo poder conseguir una acreditación. Que lo logré en el cuarto partido, ante los Mavericks de Dirk Nowitzki y Luka Dončić.
Empecé sin cobrar, o cobrando muy poco por eso, la verdad. Pero la visibilidad que me dio estar en el pabellón y tener acceso a Serge Ibaka, Marc Gasol o el resto de jugadores españoles que visitaban Toronto, me ayudó. Tanto por las piezas que escribía como por lo que compartía en Twitter. Para entonces, cuando cubrí las finales de la NBA, tenía 500 seguidores en Twitter, pero ir creciendo hizo que otros medios me contactaran. De repente tenía algo que otros periodistas españoles no tenían: acceso. Eso cambió mis opciones de colaboración y de ahí he pasado por Gigantes, Relevo, NBA Spain y otros medios que empezaron a considerarme de otra forma. A ganarme un nombre en el mundillo.
De ahí ha sido ir haciendo contactos, creciendo y que mi trabajo responda por mí hasta tener mi propia newsletter y que la gente pague por leerme.
¿Cómo está la cosa en España en los medios para escribir cosillas de la NBA?
La realidad es que la cosa está jodida. Cada vez hay menos medios de comunicación que apuesten por la NBA en español, y los que quedan compiten entre ellos por la misma audiencia mientras sufren la misma crisis identitaria que el periodismo sufre a nivel global.
La NBA sigue siendo una liga que se cubre desde lejos, que se puede analizar en diferido desde una pantalla a ocho mil quilómetros de distancia, y eso castiga a los que aportamos (o intentamos) algo diferente, los que tenemos acceso. Porque, como hemos hablado mil veces aquí, es muy difícil diferenciar entre las palabras en español que yo le pueda sacar a un Hugo González o la entrevista que le hace cualquier medio americano, subtitulada al español (por poner un ejemplo real). Y si ese valor añadido no genera un impacto real, los medios no van a ir a por él.
Lo que quiero decir es que estamos en la encrucijada entre elegir contenido diferente, no sé si mejor mejor, pero sí con acceso real, aunque sepa que numéricamente no va a marcar la diferencia, o mantener lo que tienen ahora. Es más barato, más fácil, más de lo mismo. Y la respuesta es obvia: mantienen lo que tienen, porque muchos medios son dirigidos por una persona que estudió ADE, no periodismo. Aplica a la NBA y a cualquier otro campo, tranquilos. Pero por suerte, existe la capacidad de ser una entidad independiente hoy.
Para alguien joven que está donde yo estaba hace siete años, mi consejo es que intente crear muchas conexiones antes de dar el salto. Pero si no lo hace, que llegue con una forma de monetizar propia. Ya sea YouTube, plataformas verticales, una newsletter, lo que sea. Porque esperando a que los medios españoles apuesten por ti, te mueres esperando. Se murió Gonzalo Vázquez, no nos vamos a morir el resto. El punto de quiebre es cuando te das cuenta de que la gente que vive de la NBA en España se puede contar con los dedos de las manos y los pies. Literalmente.
La gente sigue queriendo NBA en español, eso no ha cambiado. Lo que sí hemos visto cambiar es cómo la consume. Hay más gente que consume NBA ahora, pero la palabra “lee” quizá no sea la correcta, y ahí es donde vive todavía la mayoría de los medios de comunicación. La audiencia está fragmentada: algunos consumen solo en redes, otros en plataformas de streaming, algunos en webs o grandes medios y los otros en Substack. El pastel creció, pero los trozos se hicieron más pequeños y más repartidos.
Y mientras, los creadores de contenido en redes son las dos cosas: competencia y aliados. Ayudan a que se hable de la NBA, mantienen viva la comunidad. Pero lo hacen desde la distancia, normalizan el discurso lejano, el análisis en diferido (nada contra ello, eh, solo digo que naturaliza hacerlo desde lejos). Eso es lo que mata a quien tiene acceso real porque ya no se ve tan especial. ¿Hay esperanza? Quizá. Con los nuevos españoles en la NBA, igual el foco vuelve, se reactiva la audiencia, vuelven las oportunidades. Pero eso no depende de nosotros.
En realidad, los medios deberían hacer los cambios. Deberían apostar por el acceso, por la diferencia. Pero no lo hacen. Y mientras no lo hagan, esto sigue así para los que estamos y los nuevos.
¿Cómo puede un español vivir en USA (o Canadá) trabajando en la NBA?
Yo te diría que no puede, al menos no si lo hace para el mercado español o como única fuente de ingresos. No se puede vivir aquí con sueldos españoles, y eso un poco complementa la pregunta anterior.
El coste de vida en Toronto (o en cualquier gran ciudad NBA de Estados Unidos) no tiene nada que ver con Madrid o Barcelona, ni los sueldos. Un alquiler aquí se come lo que cobrarías por escribir regularmente en un medio español y como hemos visto, nadie ofrece un contrato fijo. Así que la cuenta no sale, aunque la parte buena es que cobras en euros (mucho más fuerte que el dólar canadiense), pero sigue sin compensar. Por eso, para mí la NBA siempre ha sido el side hustle, no el sueldo con el que pago la hipoteca o los pañales. Vivo del marketing, y el periodismo es lo que me permite seguir yendo al pabellón y escribiendo sobre lo que me gusta sin que dependa de si ese mes he vendido suficientes suscripciones.

¿Hay excepciones? Sí, muy pocas. Si trabajas para un medio americano o cubres para audiencia angloparlante, las tarifas son otro mundo. Pero mi mayor ventaja aquí es ser el único español (o uno de los únicos) aquí: si compito contra literalmente cualquier periodista local, mi principal fortaleza desaparece y entro a pelear por un puesto de trabajo contra cientos de periodistas nativos en Toronto o de todo el territorio de Estados Unidos.
La otra opción es ser periodista, pero no de la NBA. Tengo un colega (un referente) que trabaja para la agencia EFE, y para él, la NBA es solo una parte pequeña de su rutina. ¿Vive de ser periodista? Sí, pero no únicamente de la NBA. Pero en general, para el mercado hispanohablante, no conozco a nadie que viva solo de escribir sobre la NBA en español desde aquí. Todos, sin excepción, tenemos otro trabajo o salimos perdiendo al final de mes.
¿Compensa hacer el posgrado en Canadá o hay atajos más baratos para conseguir el visado?
En mi caso, sí compensó, pero cada persona es una historia propia, y yo tengo la mía. El posgrado de periodismo deportivo en Centennial College me dio dos cosas: las prácticas en SportsNet, que fue mi primer trabajo real en el sector (aunque fue un coñazo horrible) y me abrió puertas después; y acceso a eventos que de otra forma no hubiera tenido. Fuimos al spring training de la MLB, eventos paralímpicos, torneos de fútbol nacionales; todo eso era parte del programa. Eso te da experiencia que luego se nota en tu CV y, además, aprendí a cubrir eventos digitalmente.
Pero es caro. Estamos hablando de unos 15.000-18.000 dólares canadienses (o 9.300 a 11.200 euros) todo el año, más la vida en Toronto. No es barato, pero el año anterior ahorré lo máximo que pude con la Working Holiday Visa para poder pagar el curso. A mí me ha valido la pena, porque además, con la experiencia laboral que logré después, pude conseguir la residencia y, a la larga, el pasaporte canadiense. Así hemos podido empezar una vida juntos en Toronto, mi mujer y yo (y ahora mi hijo, que ya nació canadiense).
¿Hay atajos más baratos? Sí, la WHV es la opción más económica: te cuesta poco, tienes un año para moverte, buscar, intentar cosas. Puedes trabajar sin limitaciones para pagar tu vida aquí (porque el sueldo español no llegará). El problema es que un año es muy poco si lo que quieres es establecer relaciones en la NBA; conseguir la acreditación es posible, pero uno no entiende bien la NBA hasta que lleva al menos un año ahí, es cuando puede empezar a trabajar en serio. Con la WHV casi tienes que irte corriendo detrás de una oportunidad específica, no explorar ni disfrutar el momento.
El posgrado es más caro, pero te da un año más de visado después de graduarte (año y medio de trabajo), acceso a prácticas, credibilidad académica. Si encuentras el posgrado adecuado y tienes algo de financiación o apoyo, merece la pena. Si no, la WHV y luego buscar otra opción es más inteligente.
¿Tienes alguna pregunta que me he dejado sin responder? ¿Hay algo que te gustaría saber y de lo que no he hablado? Deja un comentario, mándame un correo o un mensaje directo por Twitter, como te sea más cómodo. Y te ayudo.
¿Cómo consigues la acreditación de prensa al principio?
Necesitas un medio que te respalde, que diga que trabajas para ellos (aunque no cobres) y que vas en representación de ese medio de comunicación. Te piden una carta firmada por alguien con autoridad. Siendo nuevo en Canadá, la única opción era usar los medios para los que ya escribía en España. Intenté con The Wing y dijeron que no. Después lo intenté con Solobasket, me lo aprobaron y el editor mandó la carta. Eso fue lo que me abrió la puerta.
Con eso verificado, te añaden a una plataforma web donde tú puedes pedir la acreditación partido por partido. No es de temporada completa al ser prensa internacional; es partido a partido, y unas 48 horas antes te confirman si la tienes o no. Eso significa más papeleo, más tiempo de espera, incertidumbre y no poder prepararte al 100% (aunque realmente me la han debido negar cinco veces como máximo en siete años trabajando).
Desde entonces he ido con tres medios distintos en los siete años que llevo aquí, y el proceso ha ido evolucionando. De hecho, se ha endurecido bastante desde la pandemia. Lo que funcionaba en 2019 ya no funciona igual en 2026. Lo expliqué mejor aquí.
Pero hay algo que no se suele contar y que es importante: una buena parte del trabajo y las conexiones las hice en España antes de irme. Haber cubierto el Barça, haber escrito en muchos medios, haber pasado por varias redacciones y que gente del mundo del baloncesto (menos NBA, más FIBA) me conociera. Haber ido a un Mundial, una Final Four. Tener ya referencias, tener visibilidad, eso facilitó mucho las cosas cuando llegué aquí. No llegué de cero como tal (y por eso he colaborado desde entonces con más medios de comunicación). Por ejemplo, las finales las hice para RAC1, el parade lo cubrí para LaSexta y me llamó la COPE tras el tiroteo en la celebración. En todas conocía a alguien ya.
¿Es más fácil o más difícil ahora que cuando tú lo hiciste, hace siete años?
Es más fácil llegar, creo, pero más difícil quedarse. La información está a un click: foros, webs especializadas, gente como yo respondiendo DMs (literal, es el motivo de este artículo). Cuando yo me mudé, no había tanta gente explicando opciones o la diferencia entre una WHV y un visado de estudiante; lo fui aprendiendo a base de errores y de la página de Immigration Canada (y de la ayuda de mi mujer). Hoy tienes ese camino medio hecho.
Pero es más difícil quedarse, tanto por visados como por el hecho de que ya no marcas la diferencia tanto estando en un pabellón de la NBA como podía ser años antes. El proceso que yo hice hace siete años, hoy tardaría más, costaría más y tendría más papeleo. Eso no ha mejorado para nadie.
Y a nivel laboral, en 2019 competías con cuatro o cinco españoles cubriendo la NBA in situ. Ahora compites con eso, más creadores de contenido, más cuentas de X con miles de seguidores que hacen lo mismo gratis, y con un mercado de medios tradicionales en España que cada año tiene menos hueco. Por seguir con la metáfora del pastel, el de lectores es el mismo, o incluso más pequeño, pero compites con más gente que quiere cortar la tarta.
Ahora, si me preguntas si hoy lo intentaría igual, la respuesta es sí. Aunque sea más difícil.
¿Hace falta hablar inglés perfecto antes de irte, o se aprende sobre la marcha?
No diría perfecto, pero no puedes venir sin defenderte. Para sobrevivir en el día a día, comprando en el supermercado y pagando las facturas. O en el pabellón: entender una rueda de prensa, dónde puedes ir y dónde no, conocer al departamento de prensa. Con que sepas rellenar los formularios de inmigración, para la acreditación y tengas lo mínimo, puedes. Con eso te apañas para llegar y ya es ir aprendiendo.
Lo que se aprende sobre la marcha es lo otro: el inglés de vestuario, el ritmo al que habla un jugador cuando está cansado después de un partido a las 11 de la noche y tú tienes que sacar algo con sentido de ahí. Es muy diferente el inglés que puede hablar un jugador internacional, un veterano de 13 años en la NBA o un rookie. Mi primera vez con una experiencia así fue con Jacob Pullen, en el vestuario del Barça en 2013. Ese inglés no te lo traduce ni la inteligencia artificial. Toca grabar la respuesta, escucharla 30 veces en casa porque no entiendes nada las otras 29, y volver al día siguiente con cara de que no ha pasado nada.

¿Qué harías distinto si empezaras hoy, con lo que sabes ahora?
La verdad es que el camino que hice estuvo bien. La WHV primero me permitió ahorrar antes de meterme en el posgrado, lo cual fue clave. El timing se retrasó por el COVID, pero fue el proceso correcto. Y seguiría eligiendo Canadá — Estados Unidos no lo haría, el visado es un dolor de cabeza. El trabajo de marketing seguiría siendo el mismo, igual habría salido antes del que tenía hasta noviembre del año pasado. Tengo claro que no voy a vivir del periodismo, así que buscar un empleo estable era lo inteligente. Eso no cambiaría. Pero hay dos cosas que sí haría distinto:
La primera, cultivar mucho más las relaciones en España antes de irme, por eso de abrirme más puertas antes. No solo con otros periodistas, sino con jefes, con gente que toma decisiones en los medios. Eso te abre más oportunidades de las que te imaginas cuando llegas aquí.
La segunda, y esta es más específica: haber sido más digital desde el primer día. Cuando llegué, había 10 jugadores españoles en la NBA, pero a todos ellos les grababa la entrevista en audio y luego la transcribía; no hacía casi nada en vídeo. Tengo declaraciones de Pau Gasol rajando de Gregg Popovich y los Spurs a un micrófono únicamente en audio; si publico ese vídeo, la historia cambia por completo, pero no lo hice. Empecé en playoffs, cuando un profesor del posgrado me lo recomendó. En esos primeros dos meses, hasta cuatro grandes medios me robaron los vídeos sin citar.
Y luego está lo que no hice: cuando era joven y no tenía una hipoteca, habría intentado viajar a más pabellones de la NBA. Ahora con tantas obligaciones, con una familia y un trabajo estable, es mucho más complicado.
Gracias por leer hasta el final. Si te ha gustado, te recomiendo suscribirte o compartir el contenido con tus amigos, familiares o en redes sociales. Muchas gracias.




