¿Cuánto dinero es demasiado dinero para un milmillonario? En qué momento uno está satisfecho con sus activos y decide que es momento de dejar de firmar contratos simplemente por el mero hecho de que la cuenta corriente tenga un par de decenas de millones más. A partir de qué cifra en la cuenta del banco uno deja de preocuparse por hacer más dinero y solo intenta ser buena persona. ¿Hasta qué punto es necesario manchar la carrera de un deportista histórico a cambio de un acuerdo de patrocinio deleznable, repugnante y del que será muy difícil salir?
Para quien no sepa de qué estoy hablando, LeBron James anunció este sábado un acuerdo con Polymarket en un post en Twitter. Publicó un vídeo corto en el que le podíamos ver en las oficinas de la empresa de mercados de predicción y le podíamos subir en el ascensor hasta el piso de deportes, pasando otros temas habituales de predicción. Polymarket es un mercado de predicción que el pasado mes de mayo entró de lleno en Estados Unidos, donde el usuario puede comprar o vender predicciones sobre cualquier hecho. Prácticamente cualquiera, desde la guerra de Ucrania, la invasión de Venezuela o qué tontería publicarán Donald Trump y Elon Musk en redes esta semana, por citar tres. En deporte es similar y aplica en la pista o fuera, como por ejemplo, el futuro equipo de LeBron.
El negocio de la incertidumbre
Durante la primera parte del verano, antes de saber el futuro de James, se movieron 273 millones en predicciones sobre el siguiente equipo del Rey. Fueron algo más de 226 millones en Kalshi, el mismo tipo de empresa con distinto nombre, y por encima de los 43 en la vertiente internacional de Polymarket. La decisión de Philadelphia movió más dinero que cualquier partido o evento relacionado con el baloncesto y, viendo el valor al que se pagaba la opción de los Sixers (9 centavos) un minuto antes del anuncio de Shams, se puede intuir que mucha gente perdió dinero (y poca gente ganó mucho). Cuánto ganaron las empresas es difícil de saber, pero la cifra podría estar por encima del salario que va a embolsarse LeBron James este año en Philly.
Qué casualidad que, justo semanas después de que la empresa se llevara un dineral gracias a la incertidumbre de tu futuro, decida que pasas a ser una de sus imágenes. Muy similar, por ejemplo, a cuando Giannis Antetokounmpo entró como accionista en Kalshi el día después de que se cerrara el mercado de traspasos (aunque firmó un día antes, anunció con el mercado cerrado). En ese deadline, Giannis movió $23,3 millones. Parecido, por salir del deporte, también es el caso de Timothée Chalamet, que repite el modus operandi visto hasta ahora. Fue la figura que más predicciones generó antes de los Oscars, galardón que acabó perdiendo ante Michael B. Jordan, y más tarde firmó por Kalshi como portavoz de la empresa.
LeBron se ha convertido en el primer jugador en firmar un acuerdo de publicidad individual con Polymarket, aunque no es el primer deportista en aliarse con este tipo de empresas. Ni siquiera es el primer acuerdo de Bron con una marca así. En 2024 firmó como embajador de DraftKings, contrato que no sigue vigente, pero la reacción entonces fue similar a la vista este fin de semana: una traición a casi todo lo conseguido con su fundación y su escuela, o un golpe durísimo en su eterna comparación con Jordan. Aunque igual la gente no recuerda que MJ, en 2020, tomó participación accionarial en DraftKings a cambio de ser asesor especial del consejo, y este mismo año formó parte del SBC Summit con los CEO de DraftKings y Sportradar, otra empresa relacionada con apuestas.
Hay más casos en el mundo del baloncesto. Hemos hablado de Giannis como accionista de Kalshi, pero no es el único que cayó. Desde que en el CBA la NBA aprobara que los jugadores pueden tener una participación de menos del 1% en empresas de juego (las define como gaming, sin separar entre apuestas y predicción), los mercados de predicción han entrado de lleno en el día a día de los deportistas. Devin Booker hizo un acuerdo durante el March Madness, Kevin Durant puso dinero a través de 35V, su empresa de inversión, y muchos otros deportistas entraron previamente en una ronda de inversión1: Ajay Mitchell, Jaime Jaquez Jr. (y su hermana Gabriela) o las jugadoras (o leyendas) de la WNBA Diana Taurasi, Breanna Stewart y la presidenta de la WNBPA, el sindicato de la liga, Nneka Ogwumike.
Hay un vacío legal aquí o área gris, depende de quién lo vea. Según el convenio colectivo, para que un jugador pueda patrocinar o ser accionista de una empresa de gaming, como se denomina en el CBA, tiene que cumplir tres condiciones: que sea una promoción genérica, que no se hable de la NBA en las apuestas promocionadas (o que la retribución no sea condicional a resultados de la liga) y que la actividad de la empresa cumpla la legislación sobre apuestas deportivas. En el momento en el que la NBA firma un acuerdo con una casa de apuestas, se presume que cumple la ley mientras dure ese acuerdo, ese tercer requisito, y el más importante. Y mientras, la liga negocia un acuerdo global con Polymarket y Kalshi2 y otras empresas similares, dando a entender que cumplen la legislación. Aunque hay un tema jurídico pendiente de resolver en Estados Unidos que tiene a Kuzma preocupado.
¿Son apuestas?
Cuál es la verdadera diferencia entre una casa de apuestas y un mercado de predicción es una pregunta que nos hemos hecho muchos. Es una duda legítima, para saber si son la misma mierda con distinto nombre o dos conceptos distintos. La principal discrepancia, y es importante, es quién está detrás. En una casa de apuestas tú eliges ciertos resultados ante una cuota, y la empresa asume ese riesgo. Si ganas, ellos pierden; si pierdes, ellos se llevan tu dinero. Un mercado de predicción, al contrario, es una bolsa de valores donde compras lo que ellos denominan contratos sobre eventos. No apuestas contra la casa, sino contra otros usuarios, y la plataforma solo cobra una comisión (entre el 3 y el 5% en la mayoría de los casos).
En la primera, las casas de apuestas necesitan que pierdas para ganar dinero, y cuanto más apuestas, más gente perderá. En la nueva versión, simplemente quieren que apuestes, sin importar si ganas o pierdes: su objetivo es que apueste el mayor número de gente. La actividad del mercado hace que una apuesta3 se mueva hasta que haya una resolución final, donde se liquidan todas las posiciones ganadoras a un dólar y las perdedoras a cero. Esa es la principal diferencia a nivel de funcionamiento, de cómo afecta al usuario y de cómo busca llegar a más gente (y más dinero). Pero hay otra importante: la diferencia jurídica.
Una casa de apuestas consigue licencias, al menos en Estados Unidos, estado por estado. Ha de cumplir unas leyes estatales y operar bajo ciertas normas de juego responsable, publicidad y edad mínima permitida. Una casa de apuestas está muy regulada, vigilada y controlada. Polymarket y otros similares no funcionan con la misma ley. Polymarket, por ejemplo, opera como Designated Contract Market: no como una casa de apuestas, sino como una bolsa de derivados sujeta a una ley federal, la Commodity Exchange Act, que aplica la CFTC, el regulador estadounidense de los mercados de futuros y derivados. El mismo que la bolsa de Chicago, por poner un símil.
Esa definición legal es la que lo cambia todo y determina su manera de poder subsistir como entidad en el presente. Las apuestas se autorizan estado por estado; los derivados son competencia federal, así que una sola licencia abre los cincuenta estados, sin restricciones geográficas. Polymarket lo sabe bien: estuvo vetada en Estados Unidos, pagó una multa en 2022, y volvió comprando por 112 millones una bolsa que ya tenía esa licencia. Lo que compró no fue tecnología, fue la etiqueta. Fue el acceso. Ahora, con LeBron y otras tantas caras conocidas, lo que está comprando es llegar a millones de personas para invitarles a que apuesten.
Por interés
No voy a entrar en el juego fácil de definir como hipócrita a la liga por negociar con casas de apuestas y mercados de predicciones mientras el FBI investiga a dos jugadores y un entrenador, porque son casos separados. Lo expliqué en el artículo de octubre, no hay una correlación directa entre tener como patrocinador a DraftKings y que Terry Rozier amañara su rendimiento. De hecho, fueron las propias casas de apuestas las que alertaron de una posible irregularidad (porque estaban perdiendo dinero, claro). Sí que la hay entre la legalización y el delito del base, o la no regulación de over/unders, algo que la liga ha propuesto. Pero sí que hay hipocresía en el discurso del sindicato, absolutamente partido. O al menos un conflicto de interés.
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En un patrocinio, tu cuota es fija (salvo que seas Kawhi Leonard), sin importar el rendimiento de la empresa, cobras por poner tu cara, nombre o imagen. Si tú tienes acciones, cuanto mejor le vaya a la compañía, más dinero ganarás: el volumen se marca por lo que se genera en el mercado. Ese creo que es uno de los puntos a señalar en la división del sindicato.
Jugadores y entrenadores llevan años saliendo en público a protestar por el acoso recibido, especialmente en redes sociales, sobre las apuestas y derivados. Lo han hecho Kevin Durant, JB Bickerstaff o Tyrese Haliburton, quien explicó que había empezado a acudir a un psicólogo deportivo por el hecho de ser visto únicamente como un prop andante. La mitad de los aficionados le ve como alguien que les hizo ganar dinero, la otra como quien les causó el hecho de perderlo. La respuesta de la NBA a las peticiones de sus jugadores y a los escándalos de apuestas fue intentar regular el número de opciones que se puedan apostar, por ejemplo, los over/unders de jugadores two-way o con pocos minutos. Con los mercados de predicción están en una situación similar, buscando la manera de eliminar opciones sobre el futuro de los jugadores, lesiones o sanciones.
Como vimos en el caso LeBron. Antes de que se filtrara un vídeo en el canal de YouTube de los Miami Heat con la supuesta presentación de LeBron James, el dinero movido por mercados de predicciones era de 76 millones. En los siguientes tres días la cifra se fue por encima de los $270 millones en total, dejando claro que no son mercados de predicción que descubren precios. Ni los Warriors, favoritos durante semanas, ni Cleveland, ni Miami fueron descubiertos. Eran apuestas puras que los jugadores quieren limitar y al mismo tiempo incrementar.
Un sindicato partido
La NBPA, en unión con los sindicatos de la MLS, NFL, NHL y MLB, publicó un escrito el 30 de abril advirtiendo de que la legalización de las apuestas ha incrementado el nivel de acoso y amenazas a los jugadores, tanto en persona como en redes sociales, y que la prioridad siempre debería ser la seguridad de los deportistas. Y señalaron que la CFTC no cuenta con un régimen de control similar al de las autoridades que regulan las casas de apuestas, pese a que los acosadores no diferencian entre una apuesta y una opción del mercado de predicciones. Y en una de las notas al pie, en la segunda página, dejan un mensaje importante: dicen expresamente que no toman posición sobre la legalidad ni sobre si es apropiado que la CFTC regule estos mercados y que sus comentarios se limitan a pedir protecciones para sus miembros. ¿Qué quiere decir?
Como vengo explicando, Kalshi y Polymarket insisten en que no son casas de apuestas sino una bolsa, por lo que no tienen que responder ante las normativas estatales de juego. Pero en los últimos meses, muchos estados han empezado a desmantelar esta farsa, y han llevado a las plataformas a los tribunales, donde hemos visto hasta ahora diferentes resultados. En New Jersey, el tribunal de apelaciones le dio la razón a las plataformas, pero en Nevada ganaron los estados. Y el caso ya ha llegado al Tribunal Supremo, y mientras, los mercados de predicciones siguen funcionando. ¿Con quién va el gobierno central? Sorpresa, sorpresa, con las empresas. Ha cambiado mucho de un gobierno a otro.
En 2023, todavía con Biden como presidente, la CFTC rechazó la petición de Kalshi para ofrecer contratos sobre las elecciones. Un año más tarde, en mayo de 2024, fue más allá y propuso una norma que los definía directamente como juego. Kalshi demandó al regulador, y para ganar usó un argumento que hoy le persigue: que apostar sobre unas elecciones sí tiene consecuencias económicas, mientras que los contratos deportivos son gaming, sin impacto financiero, y por tanto no pintan nada en una bolsa de derivados. El juez le dio la razón y la CFTC recurrió. Entonces Trump ganó las elecciones, su hijo Donald Jr. fue nombrado asesor estratégico de Kalshi además de ser accionista, y en mayo de 2025 la CFTC retiró su propio recurso en términos pactados con la empresa. Para presidirla, Trump nominó primero a Brian Quintenz, miembro del consejo de Kalshi; cuando aquello no prosperó, acabó nombrando a Michael Selig. Desde entonces la industria no ha parado de ganar terreno y de quitarse regulación de encima. Hasta este verano.
La batalla es en los tribunales
El 31 de julio se anunció que New York iniciaría una demanda a Kalshi por juego ilegal sin licencia, pidiendo el cese y la devolución de todo lo ganado. Se le exigirá que compense a los usuarios y pague una multa que podría triplicar las ganancias. El argumento de Letitia James, fiscal del estado, es que son plataformas de juego. Y aquí aparece Kyle Kuzma, quien salió a defender a Kalshi en redes sociales. El todavía jugador de los Bucks publicó un larguísimo texto donde explicaba que Kalshi había ofrecido a Nueva York un plan de 10.000 millones en cinco años para escuelas públicas y sanidad, acusaba a la gobernadora de proteger al lobby de los casinos y se preguntaba cuál era la verdadera motivación política para este movimiento. La respuesta de la gobernadora Hochul fue esta. Ratio en toda regla.
Volvemos al mismo problema, eso sí. Mientras el sindicato de jugadores ha firmado una carta exigiendo el control de este tipo de compañías en mitad de un proceso regulatorio, una parte de los jugadores se beneficia de que sigan campando a sus anchas sin cambiar el status quo, ya que son accionistas, portavoces o tienen patrocinios. ¿Qué interés saldrá adelante? Viendo cómo se ha movido Bron, y por ende Rich Paul, lo tengo bastante claro.
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En poco más de una década, Klutch ha pasado de ser la agencia de LeBron James a convertirse en la más poderosa de la NBA. Pero su crecimiento está acompañado de conflictos, acusaciones y enemigos.
El timing del anuncio de LeBron es importante, porque justo hace dos semanas, el 28 de agosto, el Noveno Circuito falló por unanimidad en contra de Kalshi (que no Polymarket) asegurando que los contratos deportivos que ofrecen probablemente no son swaps, algo perfectamente trasladable a Polymarket y LeBron. No dice que sean apuestas, pero anula la protección que tenía la empresa, que pasa a ser regulada en Nevada por las leyes de juego. La NBA no tiene una franquicia en Las Vegas todavía, pero sí hace negocio anualmente en la ciudad del juego, y al menos hay un estado donde Kalshi no cumple con el tercer requisito enunciado en el CBA. Ocho días más tarde, el jugador más famoso del planeta anuncia un patrocinio con una empresa similar.
Lo que tenemos claro es que para nada hemos llegado al último capítulo de esta historia. Que los mercados de predicción van a seguir estando en el día a día de la NBA y el portfolio de los jugadores mientras son noticia en CNN por la batalla legal que están disputando contra los Estados Unidos. Pero que LeBron se haya posicionado es un mensaje: el dinero es más importante que proteger al jugador. Y responde a la primera pregunta, nunca es demasiado dinero. Aunque seas milmillonario.
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La mayoría entraron a través de Factory Holdings, una plataforma de family office para deportistas que crea riqueza. Pusieron $4,7 millones entre todos, y lo hicieron un par de meses antes que Giannis.
Ligas como la MLB, NHL, MLS, LaLiga, la Serie A, UFC y equipos como los Yankees o Rangers, ambos en New York, ya tienen acuerdos con Polymarket. NHL, Blackhawks, Giants, Braves, Dodgers, Red Sox y Padres lo tienen con Kalshi.
En este artículo uso la palabra “apuesta” en situaciones donde técnicamente se habla de posición. Legalmente no son idénticas, pero para el usuario final, sabemos que son lo mismo.






