#208 Sobre Aspiration, Steve Ballmer, Adam Silver, Pablo Torre y las sanciones que nunca caerán
La investigación llega a su recta final, Pablo Torre sigue destapando acuerdos y la NBA tendrá que decidir cuánto está dispuesta a castigar a Steve Ballmer y Kawhi Leonard. O si prefiere no hacerlo.
Hace relativamente poco, en mi empresa, hicieron un cambio estructural y organizativo. No despidieron a nadie, al contrario, trajeron a mucha gente nueva; pero lo que sí modificaron, fue el organigrama, sobre todo en la parte de tecnología. Demasiadas capas, demasiados jefes, pusieron a todos los desarrolladores e ingenieros en dominios para que haya UN único jefe por grupo, y se responde ante él. Por ahora, esta primera fase a mí no me ha afectado, al ser solo la vertiente técnica, pero es cuestión de tiempo, porque es una realidad latente: tener muchos jefes complica la productividad y la entrega, retrasa tiempos y suele empeorar el producto. Lo sé yo, que tengo dos o tres, y lo sabe Adam Silver, que tiene 30.
La NBA tiene 30 franquicias, y cada una de ellas tiene un propietario (o varios). Todos ellos, unidos, forman la junta de gobernadores, o en inglés, Board of Governors. Cada franquicia elige a uno de los propietarios, que suele ser el de mayor porcentaje de control accionarial, y este actúa como representante del equipo en las cuestiones legales y decisiones importantes de la liga en las reuniones de la junta. Las últimas votaciones importantes, por ejemplo, han sido la posibilidad de expansión o la llegada de la NBA a Europa, dos temas que van a traer dolores de cabeza y, por encima de todo, muchísimos millones de dólares a los dueños de las 30 franquicias. Pues ellos, los 30, son los jefes de Adam Silver. Los verdaderos propietarios de la NBA.
Donde la junta no va a poder votar, por suerte para el aficionado, será en la posible sanción de la NBA por el caso Aspiration. Una investigación en la que el castigado será no solo uno de los treinta propietarios, sino el más rico de todos ellos. Es decisión unánime del comisionado, Adam Silver, que tiene la autoridad máxima para imponer multas económicas, confiscar selecciones del draft y suspender contratos de directivos, jugadores o incluso propietarios. Una vez que la firma Wachtell, Lipton, Rosen & Katz envíe su versión final de la investigación y confirme si hubo o no hubo evasión del límite salarial, Silver elegirá la sanción. Todo apunta a que los Clippers (o Kawhi Leonard) no aceptarán esta y entraremos en la figura del Arbitraje del Sistema.
Se trata de una figura independiente definida en el CBA, elegida en conjunto por la liga y la NBPA, que se encarga de llevar a cabo una audiencia formal de manera expedita. Será algo así como una investigación exprés, en la que tendrá acceso a testigos, pruebas y poder legal para exigir documentación hasta determinar una resolución. ¿Final? Para nada. En caso de no aceptar la sentencia alguna de las partes involucradas, habrá otro tribunal de apelaciones con tres miembros, elegidos en conjunto entre NBPA y la liga que, ahora sí, tendrá la palabra final. Binding decision dice el CBA, ya no se puede apelar ni dentro de la liga ni a nivel legal en una corte. Ese día tendremos, por fin, un final al culebrón Kawhi Leonard que empezó hace once meses y que nunca acabará.
O al menos esa es la sensación con Pablo Torre, que pretende exprimir esta investigación hasta el punto de sacar un decimocuarto capítulo el pasado viernes en relación al tercer acuerdo secreto que Kawhi podía tener con una empresa relacionada con Los Angeles Clippers y/o Steve Ballmer, Daktronics. No sabemos si Pablo Torre y su equipo tienen más información guardada en el tintero, si la firma WLRS ha contactado con él para ser entrevistado o para exigirle que entregue toda la investigación o revele sus fuentes (algo que no tiene obligación de hacer), pero cada día más, lo que saca Pablo Torre se parece mucho a lo que varias fuentes de The Athletic o ESPN confirman como hallazgos de la investigación formal.
Existe la opción de que empecemos la temporada sin saber dónde juega Leonard (que lo dudo, ahora vamos a las sanciones), con Brandon Ingram triste de vuelta en Toronto y los Clippers sin saber dónde meterse. Pero mientras la NBA continúa investigando, o en la parte del proceso que esté, y mientras Pablo Torre sigue publicando acuerdos millonarios de Kawhi, la gente ya se ha hartado. No de Kawhi ni de Steve Ballmer, sino que ha superado el punto de quiebre a nivel informativo. Cualquier nuevo contrato ilegal ya no tiene el efecto que tuvo el primero, porque la primera vez nunca se olvida.
Hay un punto de fatiga del espectador al consumir esta saga, sobre todo por la capacidad de reciclar contenido de Torre, que ha sabido producir programas de una hora insistiendo en información que ya sabíamos para añadir únicamente un detalle que podía resolverse en tres minutos. Puede ser un detalle menor o algo que cambia completamente la investigación, una prueba circunstancial o un email firmado por Steve Ballmer, pero en cada episodio hay 45 minutos de ruido, entretenimiento y hype hasta llegar al punto que todos esperamos. Y por ello, poco a poco, la gente ha ido perdiendo el interés en la saga por muy atractiva que sea. Por mucho que siga sacando historias que valen la pena, el usuario promedio ha desconectado.
Y esa ha sido, casi seguro, la estrategia de Silver al alargar la novela. Es cierto que necesita tener la investigación cerrada en algún momento, pero de Kawhi y Aspiration no se habla tanto ahora como cuando Pablo Torre reveló el escándalo. LeBron o los traspasos de Giannis Antetokounmpo, Jaylen Brown, Ja Morant y otros tantos ocuparon la palestra mediática, relevando a los Knicks campeones. O a Wembanyama haciendo sus primeras finales, la eliminación del campeón y otros tantos; la rueda mediática nunca gira. El año pasado solo, tuvimos escándalos del FBI, un propietario relacionado con la guerra de Rusia (otra exclusiva de Pablo), jugadores invirtiendo en empresas que venden armas a Israel... Era lógico aparcar lo de Kawhi.
Pero llegó el inesperado (y sospechoso) traspaso. Los Raptors, en una mezcla de desesperación y hartazgo (con Ingram), decidieron recuperar a aquella ex que les hizo felices. En el gran movimiento de Bobby Webster desde que es el jefe de todo en Canadá, Toronto movió a Brandon Ingram y Gradey Dick a cambio de un Kawhi que viene de ser uno de los cinco, seis mejores jugadores de la pasada temporada. En el proceso, mandaron un montón de picks de draft como compensación en lo que ya podemos entender como el inicio de la reconstrucción en Los Angeles. Y cuando nadie hablaba de Kawhi, todos volvimos a hablar de Kawhi. Más aún cuando el traspaso se quedó en el limbo, al no aceptar los Raptors los términos y condiciones, o sea, comerse el marrón si Kawhi era sancionado. Y de verdad, creo que lo será, pero muy poco.
Mi humilde y ansiosa opinión siempre ha sido la misma en la saga Kawhi Leonard, desde el primer día hasta hoy, que dejo esto programado: Adam Silver no tiene el valor de hacer caer el peso de la ley al completo sobre uno de sus jefes, el más rico. No castigará a Steve Ballmer como realmente merece con la excusa de no haber podido encontrar pruebas incriminatorias (o sea, un correo electrónico que diga salary cap circumvention con Kawhi en copia) claras y de que la evidencia circunstancial no sirve. Aunque el CBA diga exactamente lo contrario, como ya expliqué en su momento. Por eso, a Ballmer como mucho le meterá una sanción económica de $10 millones y en el peor caso, un año sin poder actuar como gobernador de los Clippers.
#133 El escándalo de Kawhi y los Clippers (parte III): ¿qué dice el CBA?
#135 El escándalo de Kawhi (parte IV): los Clippers están jodidos
#138 El escándalo de Kawhi (parte V): ¿118 millones son suficientes pruebas?
El otro sancionado de la franquicia será Lawrence Frank, a quien le meterán dos años de inhabilitación, por algún motivo que no sabemos. Estar involucrado en las negociaciones o aparecer en muchas fotos. Aunque mi sensación es que Ballmer intentará reducir su sanción al máximo en el trato al que llegue con Adam Silver. Eso y algún pick, aunque tengan poquísimos propios. También debería caerle un añito, o la misma sanción, al otro propietario de los Clippers, Dennis Wong (el otro Dennis), por invertir en Aspiration justo el día antes del pago a Kawhi, aunque es irrelevante para la ecuación. Porque lo que nos importa es qué pasará con Leonard y si Silver tendrá el valor de sancionar al jugador por el crimen de no plantar árboles. Mi respuesta corta: sí, pero no.
Le sancionará lo justo como para poder decir que hubo un castigo, pero sin tener realmente impacto en la historia. No le cancelarán el contrato, porque el caso es sobre pagos que hacen referencia al contrato anterior (2021-2024) ni le castigarán con muchos partidos porque ahora el afectado sería Toronto (diría que máximo 20 partidos, y lo dudo). Y no le pueden hacer devolver el dinero porque se supone que ese dinero es de una empresa cuyo fundador está condenado a 14 años de cárcel por fraude. Igual le dicen que no puede volver a los Clippers nunca más (oh, pobre) o por un número establecido de años, pero no será el gran afectado del caso Aspiration. Porque la NBA encontrará la manera de decir que fue su tío el que lo causó todo.
Dennis Robertson, aka Uncle Dennis. El representante de Kawhi y el mafioso en cuestión. Es la persona a la que todos señalaron cuando hablaban de que había peticiones indecentes en las negociaciones, tanto los Lakers como los Raptors. Solo los Clippers aceptaron por desesperación, y porque como fueron a Harvard, pensarían que no les pillarían. A Robertson le prohibirán volver a ser persona de confianza de cualquier jugador, aunque ya no lo es de Kawhi; le quitarán cualquier certificación que se hubiera sacado y la posibilidad de negociar. Y se convertirá en el Ippei Mizuhara de la NBA. Incluso encontrarán la manera de demostrar que Kawhi no sabía nada, que todo se hizo a sus espaldas, que fue su tío y que es la víctima real. Que el dinero no llegó a sus arcas y ball up top.
El 29 de septiembre, mientras yo estoy en la playa de Punta Cana, Kawhi Leonard estará en el media day de los Raptors. Toronto tendrá a su estrella, los Clippers su castigo, Pablo Torre sus tres episodios más y la NBA podrá centrarse en su próximo escándalo. Como que un grupo de civiles ucranianos haya denunciado a Robert Pera, propietario de los Grizzlies, y su empresa, por vender material de guerra al ejército ruso. Algo de lo que ya hablamos aquí, por cierto.
#189 El dilema moral de ser billonario en la NBA
Mientras la NBA sanciona a Ja Morant por hacer ver que dispara un arma, el propietario de los Grizzlies vende material de guerra en Rusia. Pero claro, no es lo mismo.
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